Buscándole la otra cara a la pandemia

La costumbre es eso, puede ser buena o mala, pero si te la quitan sólo te quitan la costumbre

Armando Kassian / Mundo Digital / Heraldo de México

Hay un fragmento del Codex Romanoff de Leonardo Da Vinci: La costumbre de mi señor Ludovico de amarrar conejos adornados con cintas a las sillas de los invitados a su mesa, de manera que puedan limpiarse las manos impregnadas de grasa sobre los lomos de las bestias, se me antoja impropia del tiempo y la época en que vivimos. Además, cuando se recogen las bestias tras el banquete y se llevan al lavadero, su hedor impregna las demás ropas con las que se los lava. Tampoco apruebo la costumbre de mi señor de limpiar su cuchillo en los faldones de sus vecinos de mesa…

Al inspeccionar los manteles de mi señor Ludovico, luego de que los comensales han abandonado la sala de banquetes, hállome contemplando una escena de tan completo desorden y depravación, más parecida a los despojos de un campo de batalla que a ninguna otra cosa…

Ya he dado con una. He ideado que a cada comensal se le dé su propio paño que, después de ensuciado por sus manos y su cuchillo, podrá plegar para de esta manera no profanar la apariencia de la mesa con su suciedad. ¿Pero cómo habré de llamar a estos paños? ¿Y cómo habré de presentarlos?

Y así surgió lo que hoy conocemos como servilleta.

Pasando a otro tema, recuerdan cómo hace algunas décadas Einstein envió unas cartitas al Presidente en turno de Estados Unidos, comentándole sobre el potencial energético del uranio; epístola que inspiró a Roosevelt a utilizar de una manera diferente esa energía.

Así podríamos citar miles de objetos, circunstancias y eventos que parecen ser útiles para un propósito, pero finalmente se los utiliza para otro: los automóviles son moteles y los dedos meñiques son utensilios para limpiar los oídos. O cosas que parecen malas y finalmente pueden ser buenas.

No se trata de que tengas que ser algo que no eres, se trata de cambiar el ángulo desde donde lo observas y lo vives.

La costumbre es eso, puede ser buena o mala, pero si te la quitan sólo te quitan la costumbre. Si quieres puedes encontrar otra, así como Leonardo cuando quiso dejar de tener que limpiar como se hacía de costumbre en esa época. Podemos tener cuantas costumbres nos de tiempo, y las que no, las volvemos a meter en este proceso hasta que nos guste. ¿Que costumbres serían buenas en la realidad de este momento?

Y no, esta columna no tiene nada que ver con el mundo digital, ¿o sí?

POR ARMANDO KASSIAN
@ARKASMI

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