Burlarse de los funcionarios de AMLO

El Presidente no cambiará a su gabinete por el número de burlas acumuladas en las redes sociales; ni sus planes

Carlos_Mota
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Una de las más comunes reacciones en los primeros días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de parte de comentaristas y opinadores, sobre las acciones de los funcionarios del nuevo presidente es la mofa y la ridiculización. Ocurre en público y en privado; en las redes sociales y en los eventos prenavideños. Uno emite la burla y los demás tamborilean. De estúpidos no los bajan.

El pináculo ocurrió entre jueves y viernes, cuando el secretario de turismo Miguel Torruco declaró que el Aeropuerto de Santa Lucía sería para vuelos internacionales, mientras que Javier Jiménez Espriú señaló que los tres aeropuertos del plan tendrán esa conectividad, y luego el presidente aseveró que la cosa apenas se analiza. Largas mofas y burlas inundaron las redes y las comidas, y hubo un regocijo muy notorio en ellas.

Pero la verdad es que no sirven de nada. El presidente no cambiará a su gabinete por el número de burlas acumuladas en las redes sociales; ni sus planes se modificarán por gazapos o improperios que emerjan de ellos (como en el caso Taibo II, que causó gran indignación, pero aun así AMLO lo defendió). De tal manera, hay que señalar que es muy inútil mofarse y, aunque es humano que surja el deseo de hacerlo, en este caso hay una realidad: la campaña y la transición ya terminaron. Este es el nuevo gobierno. Así es, ahí se quedará seis años, y tendrá una larga curva de aprendizaje que incluirá errores y contradicciones naturales de quien llega por primera vez al ejercicio del poder nacional.

Las burlas que emergen desde el púlpito de la racionalidad no servirán ni siquiera para los que desean convertirse en oposición a Morena. Eso hay que entenderlo. Terminó la era de las demostraciones técnicas, los argumentos racionales y las instituciones derivadas del orden científico. El Tren Maya se construirá no porque sea rentable, sino porque el gobierno quiere. La refinería de Dos Bocas se hará; el Nuevo Aeropuerto se cancelará; etc.

Los seres humanos no reculamos de nuestros errores o decisiones tras recibir burlas. Al contrario, puede ser que recrudezcamos nuestra postura y nos refugiemos en el círculo cercano que refuerza nuestros pensamientos. Ojalá todos entendamos eso.

Que el nuevo gobierno cometerá errores no hay duda. Y habrá que puntualizarlo. Pero la burla ha dejado de ser un instrumento útil para corregirlos.

MAERSKY EL CO2

La firma danesa de logística y transporte se acaba de poner una meta ambiciosa: eliminar todas sus emisiones de carbono para el año 2050. La idea es apuntalar a los buques sin emisiones y que todas sus cadenas de suministro sean neutras en CO2.

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Olas sigue generando la compra del Hotel Villa Magna de Madrid por parte de RLH Properties de Allen Sanginés-Krause. Su poderío en hoteles de lujo ya no tiene reversa.

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