Borrón y cuenta… distinta, no nueva

Andrés Manuel López Obrador estaría dispuesto a aceptar que sea en México donde los hambrientos y desesperados centroamericanos pidan asilo primero, con eso se les impediría llegar a la frontera de EU

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Cuando usted lea esto habrán ya pasado muchas horas de nuevas negociaciones entre el nuevo gobierno de México y el gobierno de Donald Trump.

Marcelo Ebrard, el nuevo secretario de Relaciones Exteriores de México, esta aquí en Washington desde ayer. Los funcionarios de Trump, saben que el nuevo gobierno mexicano quiere formalizar el equivalente de un nuevo Plan Marshall como el que reconstruyó Europa después de la Segunda Guerra Mundial, como nuevo instrumento de cambio a la ingobernabilidad de la caótica Centroamérica; el plan crearía empleos para los centroamericanos en sus países, y también en México.

Supuestamente, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, estaría dispuesto a aceptar que sea en México donde los hambrientos y desesperados centroamericanos pidan asilo primero, con eso se les impediría llegar a la frontera con Estados Unidos. Todo a cambio de hasta 20 mil millones de dólares que Trump aportaría, para desarrollar el sur de México y a Centroamérica.

Esta semana los medios de Estados Unidos citaron a Olga Sánchez Cordero la nueva Secretaria de Gobernación quien declaró que los centroamericanos encontrarían no solamente visas, sino también empleos en México.

Obviamente el nuevo gobierno mexicano ve la solución al éxodo centroamericano como una oportunidad en la que Estados Unidos financiaría el desarrollo del sur de México y eso haría innecesario el muro, los alambres de púas y los soldados en la frontera. Sin duda la solución más exitosa es crear trabajos en los países emisores de migrantes.

Note usted que escribí… supuestamente, Trump estaría dispuesto a bailar este nuevo tango con López Obrador. Porque ¡cuidado!, hasta que no escuchemos a Trump repetir públicamente que lo hará, no hay forma de asegurar que en verdad renunciará a su demagogia del muro, y que ahora convencerá a los estadounidenses que lo siguen, que los 20 mil millones no sólo ahorrarían el gasto del muro sino que son mucho menos de lo que Estados Unidos gasta ya en desarrollo y seguridad en Centroamérica.

Es difícil creer que Trump cambiará y aceptará la visión del nuevo presidente de México, cuando esta misma semana hará dos cosas que son totalmente contradictorias. La primera, pelear con los demócratas del Congreso por cinco mil millones de dólares para seguir construyendo el muro.

La segunda, amenazar a los demócratas del próximo Congreso con sacar a Estados Unidos del nuevo Tratado de Libre Comercio con México y Canadá si en los primeros seis meses de 2019, no aprueban al nuevo acuerdo comercial tal y como quedo renegociado.

Conclusión: El nuevo gobierno de México hace muy bien buscando detener la inmigración indocumentada con soluciones compartidas con Estados Unidos. Pero, en este momento de guerra entre Trump y los demócratas por todo, será difícil anclar soluciones con miles de millones de dólares. No es el momento y eso podría llevar a una decepción y a que la relación no mejore y se vuelva tirante.

*Periodista

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@armandoreporta

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