Billy Álvarez, vergüenza cementera

El presidente del Cruz Azul está en problemas, un juez libró una orden de aprehensión en su contra y es buscado por las autoridades

Geru / Columna Invitada / Heraldo de México

El Cruz Azul no deja de ser noticia, pero por las razones equivocadas. Ahora su presidente Guillermo Billy Álvarez tiene una orden de aprehensión en su contra. Desde hace ya mucho tiempo varios miembros de la directiva de La Máquina han sido señalados por malas prácticas; incluso antes de que comenzará el torneo se hablaba de una desafiliación del equipo por estos temas, cosa que no sucedió y parece que no sucederá.

Iván Aarón Zeferín Rodríguez, Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio en el Estado de México, con residencia en Almoloya de Juárez, emitió la orden de aprehensión contra Billy Álvarez.  Se le acusa de ser la mente maestra de una red de operaciones ilegales y delincuencia organizada. Víctor Garcés, otro personaje que deambula en el futbol mexicano, también es mencionado, al igual que otros cuatro miembros de la Cooperativa Cruz Azul. A éstos únicamente se les acusa de participar, no de tener funciones administrativas ni de supervisión. El documento emitido por el juez señala el cargo de manera textual: Operaciones con recursos de procedencia ilícita, en las modalidades de retiro, depósito y ocultamiento de recursos dentro del territorio nacional, con conocimiento de que representan el producto de una actividad ilícita.

En pocas palabras están acusados de lavado de dinero. Parece  increíble, pero estos individuos, hoy señalados por la justicia, siguen teniendo el control de una empresa tan importante como Cruz Azul. No sólo en materia de futbol, sino también como cementera. Más allá de que se les comprueben o no estas acusaciones, estos hombres resultan impresentables; han vivido más de 30 años de la cooperativa y cada que se menciona su nombre es para decir algo malo.

¿Debería la Federación Mexicana de Futbol desafiliarlos? Es algo para considerar, ya que nuestro futbol, que de por si tiene muchas carencias, no necesita manchas en su imagen. Esto me hace recordar cuando corrieron a Pedro Caixinha del club; Ricardo Peláez y Billy Álvarez planeaban contratar a Antonio Mohamed como técnico celeste, pero Garcés dijo que sería Siboldi, quien finalmente se quedó. Esto dio indicios de que no hay control ni jerarquía entre quienes manejan al club y a la cooperativa.

En ese incidente salió a la luz que Garcés ni siquiera formaba parte de la directiva; si ese fuera el caso ¿por qué fueron sus decisiones las que se mantuvieron en ese momento? Esto orilló a la renuncia de Peláez. Por el bien del futbol, de todos los aficionados del Cruz Azul y de los empleados de la cooperativa, la justicia debe hacer su trabajo y aplicar las sanciones pertinentes.

Sin embargo, la realidad en México parece que es otra, muy a nuestro pesar;  probablemente arresten a Billy Álvarez y a sus cómplices, pero dudo mucho que lleguen a pisar la cárcel, pues ya deben de estar amparados o en proceso de estarlo. Vendrá un proceso legal larguísimo donde acabarán negociando y no veremos la desafiliación de nadie. Tal vez Billy Álvarez no vuelva a la cooperativa, pero quedará su hijo, Robin, extensión de su padre. La familia Álvarez seguirá controlando a la cementera.

POR GERU

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