Barras que embarran

La cancha del estadio Alfonso Lastras se convirtió en refugio de miles que huían de una bronca repugnante

Heriberto Murrieta / Columna Blasones / Opinión El Heraldo
Heriberto Murrieta / Columna Blasones / Opinión El Heraldo

Basándome en lo que establece el artículo 52 del Reglamento de Sanciones, el domingo pasado no hubo invasión del terreno de juego, sino que el público ingresó a él por una emergencia. Aun así, la falta de garantías y la violencia que nadie pudo contener desembocaron en un veto de dos partidos al Estadio Alfonso Lastras.

Distintas fuentes periodísticas confiables nos informan desde San Luis que para que los integrantes de la barra potosina llegaran hasta donde se encontraba la queretana tuvieron que pasar por lo menos dos filtros de considerable altura.

El periodista potosino Mauricio Pedroza agregó en Twitter que los propios miembros del cuerpo de seguridad alentaban a los barristas tuneros de La Guerrilla a enfrentar a los visitantes, para así poder con ellos en el intercambio de puñetazos y lanzamiento de objetos como botes de basura y otros. Antes no hubo muertos.

La reacción del presidente Alberto Marrero fue la adecuada, aceptando los gravísimos errores en la seguridad y acatando de antemano los castigos que vendrán.

Sin generalizar, se comprueba nuevamente que algunas barras representan un peligro en los estadios mexicanos. En mala hora, el Club Pachuca importó esta idea de las barras bravas, que vino a reemplazar a las porras tradicionales, más pacíficas y más familiares.

Esa oda a la onomatopeya que es el siquitibún fue desbancada por los cánticos y los ademanes sudamericanos, que nada tienen que ver con la idiosincrasia del mexicano.

Me ha tocado ver a muchos barristas que se comportan como autómatas. Consumen alcohol y drogas antes de entrar al estadio, ni siquiera miran el partido y se pelean entre ellos.

La Federación Mexicana de Futbol ha actuado de modo permisivo, con lentitud pasmosa, sin ser estricta. No ha alentado enérgicamente la credencialización, y sus reacciones, como en el caso del calamitoso equipo Veracruz, han resultado tardías.

ENCOMIENDAS

Acierto del Guadalajara al contratar a Ricardo Peláez como director deportivo. Es trabajador, decente, estructurado y ganador. Considero que sus principales encomiendas son:

-Contratar al nuevo entrenador. Ya se reunió con Diego Alonso y piensa también en Rafael Puente del Río, de excelente perfil, pero sin los suficientes méritos todavía como para llegar a un club de ese tamaño. ¿Por qué no pensar para enero en Víctor Manuel Vucetich, si El Rey Midas se desliga del Querétaro?

-Alentar el surgimiento de jugadores de las fuerzas básicas.

-Retener a los nuevos valores para que no acaben desarrollándose en otra institución.

-Contratar a los mejores jugadores mexicanos posibles. ¿Elías Hernández, Roberto Alvarado y Jesús Angulo podrían ser opciones?

-Lograr que el Guadalajara sea, si no el principal, sí un importante surtidor de jugadores para la Selección Nacional.

-Contribuir en la lucha por abandonar los últimos lugares. No hay que perder de vista que el Rebaño tiene problemas de descenso. En la medida en que logre sacarlo del sótano y a la vez aspirar a meterse en la Liguilla, estará más cerca de cumplir sus metas.

 

POR HERIBERTO MURRIETA

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