Banqueros no tienen miedo

Reunidos en Acapulco, los dueños y empleados de los bancos que operan en México declararon urbi et orbi que no le tienen miedo a ninguno de los candidatos presidenciales

Banqueros no tienen miedo

Reunidos en Acapulco, los dueños y empleados de los bancos que operan en México declararon urbi et orbi que no le tienen miedo a ninguno de los candidatos presidenciales que gane la elección el próximo 1 de julio. Ni a Andrés Manuel López Obrador, que para muchos es un peligro para México; tampoco a Ricardo Anaya que según el PRI es un dos caras por corrupto y mentiroso, y mucho menos a José Antonio Meade, quien representa más de lo mismo, según sus detractores.

Los banqueros, que el año pasado obtuvieron utilidades netas por casi 137 mil millones de pesos (las más altas de la historia), dijeron prácticamente que van a agarrar el toro por los cuernos. O sea: Vamos a tomar el compromiso de acompañar al país en su crecimiento (mediocre en los últimos 20 años, pero al fin crecimiento, acotan algunos analistas no paleros) dependiendo de lo que digan y cuáles sean sus planes, para que la banca no sea un obstáculo sino un catalizador para que el Gobierno pueda alcanzar sus metas y las empresas y familias de México puedan beneficiarse de nuestra labor, dijeron. Bueno, los más beneficiados han sido ellos con tantas utilidades.

El viernes pasado pudieron escuchar los planteamientos de los candidatos del PRI, PAN y PRD.   José Antonio Meade les dijo: Lo que México necesita es un presidente que reconozca que el Ministerio Público está por encima de él; que el Ministerio Público debe llamar a cuentas, y que el presidente, en consecuencia, esté sometido a su imperio, no al revés.  Necesitamos cortarle el cordón umbilical al Ejecutivo del Ministerio Público, y necesitamos un presidente que esté dispuesto a reconocer, de entrada, que se va a sujetar a su arbitrio.   Interpreten lectores lo que quieran.

Ricardo Anaya se refirió también a la corrupción, de la que dijo que la clave para combatirla es contar con fiscalías autónomas e independientes. La corrupción no se combate con personalismos voluntaristas, no se acaba cuando llega un iluminado a la Presidencia de la República, abundó después de explicarles durante varios minutos a los banqueros cómo estuvo la transa, perdón, la operación de compraventa que hizo de una propiedad.

Andrés Manuel López Obrador les pidió: No tengan miedo, no vamos a afectar a la banca en nada.  Tengan confianza. No va a haber confiscación de bienes, expropiaciones o nacionalizaciones. Contratos que estén bien hechos y sean benéficos, adelante. No aumentarán los impuestos y tampoco endeudará al país. ¡Bendito sea Dios! Exclamaron los banqueros.

En marzo del año 2000, cuando Ernesto Zedillo estaba a punto de conseguir su objetivo de echar al PRI de Los Pinos, en la pasarela de los tres principales candidatos presidenciales ante los banqueros del país, Cuauhtémoc Cárdenas fue a decirles lo que no querían escuchar, a grado tal que cuando concluyó su intervención, Roberto Hernández, principal accionista de Banamex, le espetó: ¡Qué mal gusto de discurso! Vicente Fox, por el contrario, les endulzó el oído; les dijo lo que querían escuchar y hasta los exculpó de haber contribuido a la más grave crisis económica y financiera de la historia de México. Francisco Labastida les reiteró: nunca haré nada que ponga en riesgo la estabilidad económica.

¡Cómo han pasado los años…!

 

 

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