Bancos: pidan perdón o demanden

Hay una realidad innegable: ellos son tan mundanos como todos los demás... aunque jueguen golf, o cuenten con un departamento en Houston

Bancos: pidan perdón o demanden

Tras el robo fraudulento de alrededor de 400 millones de pesos y el ciberataque a varios bancos descrito por el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, hay dos caminos para los bancos afectados: pedir perdón o demandar a los proveedores del servicio de interconexión. El primer camino no es agradable; y el segundo es improbable, porque todo indica que los perpetradores estaban dentro de sus propias filas.

Los banqueros están atrapados y no saben qué hacer. Sus aparatos de relaciones públicas están a todo vapor tratando de apagar fuegos para dañar lo menos posible su reputación. Pero es un hecho que alguien, con nombre y apellido, de dentro o afuera, tuvo acceso a sus sistemas y operó una red delincuencial. Si fue de dentro, eso significa que fueron sus empleados; y si fue de afuera, eso implica que algún empleado les abrió la puerta de sus sistemas. La única alternativa para salvar cara sería que comprueben que fueron los proveedores externos los que perpetraron el robo, en cuyo caso tendrían que demandarlos —cosa que todavía ni siquiera se atreven a mencionar—.

¿Qué impide que los banqueros salgan a decir algo como: estamos investigando la posible comisión del delito de fraude que pudieron haber cometido quince de nuestros empleados en coordinación con otros individuos? Simple: que ese reconocimiento implicaría admitir que sus controles fueron fallidos; sus protocolos débiles y su discurso de sofisticación cibernética, una mentira.

Es altamente probable que los banqueros apuesten a decirnos que la investigación debe seguir su curso; o que no hay que adelantar conclusiones; y otras frases trilladas para salvar cara. Solo en el caso de que prueben fehacientemente que uno o varios proveedores perpetraron el fraude, salvarían su reputación; y en ese caso deberán demandar y revelar nombre y apellido de las empresas externas que les robaron. No obstante, esto es algo sumamente improbable porque, aunque el enchufe lo vendió un externo, eran los banqueros los que lo controlaban al 100%. Fue dentro; por tanto, el camino que queda es el de pedir perdón.

Pedir perdón no es fácil, pero sería lo mejor. Si bien los recursos de los clientes están intactos, el susto para muchos de nosotros ha sido mayúsculo. Además, ¿quién se tragará el cuento de que tampoco el dinero de los bancos fue afectado? ¡Ni que los billetes que se retiraron hubiesen emergido por generación espontánea! Tantita m… esura, por favor.

Hay una realidad innegable: ellos son tan mundanos como todos los demás… aunque jueguen golf o cuenten con un departamento en Houston.

 

Ahogado el niño…

Nueva dirección de Ciberseguridad en Banxico. Por lo menos en eso lleva la delantera. A ver cuándo el Gobierno Federal se toma en serio el riesgo. ¿O tendremos que esperar al próximo presidente?

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@SoyCarlosMota

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