Baja económica genera desacuerdos en CCE, callado disgusto con política de Salazar y dibujan división

Exige SEMOVI a Uber, Cabify y otras la entrega detallada de información de clientes y alto riesgo; que los Tawil ya vendieron +Kota; se suma Díaz Bonnet al UBS

Alberto Aguilar / Nombres, Nombres, Nombres / Heraldo de México
Alberto Aguilar / Nombres, Nombres, Nombres / Heraldo de México

EN SÓLO UNOS días el INEGI de Julio Santaella generó información que confirma el descenso que mantiene la economía mexicana en este complicadísimo 2019.

Primero con el dato negativo del 0.2% que de forma preliminar muestra el PIB al primer trimestre, fruto de la alicaída actividad industrial, pero también de un menor ritmo del sector servicios que cayó 0.2%, primera baja en 6 trimestres.

Luego la semana pasada con el dato a febrero de la Inversión Fija Bruta que descendió 2.5%, lluvia sobre mojado tras el pésimo comportamiento de esa variable en 2018.

El viernes hubo más evidencia de la industria que en el primer trimestre completó un descenso del 0.7%: minería que incluye extracción de crudo bajó 7.6% y construcción 0.8%. El sector secundario ya ligó 5 meses de retrocesos.

Es cuestión de tiempo para que los expertos vuelvan a ajustar sus pronósticos de crecimiento del año, cada vez más cerca del 1%.

Y es que la incertidumbre no se disipa. Las políticas públicas del presidente Andrés Manuel López Obrador por el contrario han generado más desconfianza. Las últimas decisiones con respecto a la Refinería Dos Bocas no son la mejor señal para las apreturas de PEMEX que dirige Octavio Romero.

También en finanzas públicas hay dudas puesto que en el primer trimestre el gasto debió ajustarse frente a la caída de los ingresos. Lo bueno es que prevalece el compromiso de la SHCP de Carlos Urzúa de mantener un balance equilibrado, pero con una actividad a la baja la presión se va a acrecentar en las próximas semanas.

Entre la IP hay preocupación por el derrotero del entorno. Sin embargo con algunas excepciones entre los miembros del CCE hay cautela y muy contados pronunciamientos con respecto a las decisiones del actual gobierno.

Las grandes empresas, incluidos los consorcios de Monterrey, apuestan a que en el tiempo la propia coyuntura obligará al gobierno a modificar su comportamiento para mostrarse más proclive hacia la inversión privada.

En ese sentido la consigna que trae Carlos Salazar presidente del CCE es mostrarse condescendiente con las decisiones adoptadas por AMLO y proponer. La idea es aprovechar la posición de Alfonso Romo en Presidencia, aunque hasta ahora la injerencia del hombre de negocios regiomontano no ha logrado impedir decisiones controvertidas y costosas como la cancelación del NAIM y la edificación de la Refinería Dos Bocas sin la participación de expertos.

El tono conciliador de Salazar no es compartido por los distintos miembros del CCE. Es el caso de COPARMEX que comanda Gustavo de Hoyos y también más recientemente de CANACINTRA que preside Enoch Castellanos que llegó decidido a desmarcarse de CONCAMIN con un Francisco Cervantes más conservador. Igual CONCANACO con José Manuel López Campos ya comenzó a separarse.

En general varios presidentes de los organismos del CCE no se sienten a gusto con la estrategia de Salazar. Obviamente jamás lo reconocerán en público.

Lo cierto es que si el escenario se deteriora más con una baja en la calificación de PEMEX primero y luego la soberana, pronto podríamos ver una escisión al interior del CCE. No será visible, pero sí de facto en el día a día frente al impacto de esta situación en los negocios y más allá de los riesgos a represalias gubernamentales.

Como quiera al interior del CCE no todo es armonía.

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A FINALES DE abril el gobierno de la CDMX a cargo de Claudia Sheinbaum dio a conocer una nueva reglamentación para las plataformas por Internet que prestan servicio de transporte privado. Empresas como Uber a cargo de Federico Ranero, Cabify de Ricardo Weder y la misma Didi están inconformes y negocian ajustes con la Secretaría de Movilidad que lleva Andrés Lajous. Muchas de las medidas supuestamente buscan homologar las condiciones con los taxis regulares. Es público que se impedirá a esas aplicaciones recibir pagos en efectivo, lo que se juzga es discriminatorio para el 60% de la población que no está bancarizada. También se exigirá identificar con rótulos a los autos que brindan el servicio, lo que los haría presa de agresiones de taxistas -ya ha sucedido-, y los delincuentes. Peor aún, SEMOVI quiere tener las bases de datos completas y desagregadas de los usuarios. Direcciones, rutas, patrones de uso. Esto además de violar la Ley de Protección de Datos Personales, va a poner en riesgo a los ciudadanos. Imagínese toda información en manos de sabe quien en el gobierno de la CDMX. El punto de entregar el big data parece que podría generar incluso amparos más allá de la buena disposición al diálogo.

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TÓMELO CON RESERVAS, pero parece que se habría cerrado una transacción para la venta del control de +Kota. Al interior de esa firma ya se maneja dicha información e incluso se habla de que esta semana se oficializará el nombre del comprador. Fundada hace 25 años por Murray Tawil y su hermano Isaac Tawil, esta compañía abrió brecha en un negocio como el de las moscotas que hoy crece a ritmos de doble dígito. Así que se lo transmito al costo.

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HOY SE INTEGRA al equipo de UBS, Antonio Díaz Bonnet. Será timón en el área de asesoría de inversiones de la correduría suiza que a nivel global comanda Sergio Ermotti. Con 33 años en el sector financiero, el experto recién dejó la dirección de Banca Privada en Compass Group. Antes fundó Privest, tras una larga trayectoria en el BBVA-Probursa.

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@AGUILAR_DD

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