Bachelet: cómo gastar el capital político

Bachelet: cómo gastar el capital político

Mirando Al Otro Lado

Por: Ricardo Pascoe

El día de hoy se efectúa la elección presidencial y legislativa en Chile. A la hora de escribir estas líneas no se conocen los resultados, aunque las encuestas son bastante indicativas acerca de cuál pudiera ser ese desenlace. En esencia, las encuestas auguran que habrá una segunda vuelta el 17 de diciembre entre Sebastián Piñera, candidato opositor de derechas y el candidato oficialista de centro-izquierdas Alejandro Guillier, y que en esa ocasión el oficialismo perderá la elección, como resultado de la impopularidad de la actual mandataria, Michelle Bachelet. Incluso, se está sugiriendo que la elección chilena servirá como reforzamiento a la tendencia a la derechización electoral que se ha visto en el resto de América del Sur, notablemente en Brasil, Argentina, Paraguay y, posiblemente, en Ecuador. Pero, ¿qué tan cierto es este balance de las elecciones chilenas y sus implicaciones?

Michelle Bachelet goza de una aprobación de gestión baja rondando el 29%, aunque arriba del 20% que tenía hace unos meses. Comparte ese lugar castigado con la gran mayoría de los mandatarios latinoamericanos, notablemente el brasileño (menos del 10% de aprobación), Maduro en Venezuela (menos del 20%) y el mexicano (25%). Este hecho, visto fríamente, no es ninguna consolación para la chilena. Sin embargo, un análisis cuidadoso del caso de Bachelet nos revela que su situación es opuesta al resto de los mandatarios latinoamericanos. Éstos últimos son juzgados ante la opinión pública por sus promesas incumplidas y por haber promovido el uso del erario público en esquemas de financiamiento de negocios en escala de delincuencia organizada. En cambio, Bachelet es juzgada duramente porque sí avanzó de manera importante en su agenda prometida, con todo y sus aspectos polémicos. La derecha le reclama que avanzó demasiado y exige anular sus logros de agenda, mientras la izquierda más radical opina que no hizo lo suficiente y debió haber avanzado más.

¿Cuáles son las reformas de Bachelet, que tanta irritación han causado en Chile?

La reforma tributaria elevó impuestos a los súper ricos, que hasta ese momento estaban casi exentos de impuestos, rompiendo filas con la lógica de Trump, que justifica la baja de impuestos a los ricos. La clase media chilena pagaba, en proporción, más impuestos que los súper ricos. Por haber afectado esos intereses, la reforma fue complicada y muy criticada. La negociación en el Congreso obligó a aceptar el perdonazo a quienes tenían capitales en paraísos fiscales a cambio de regresar sus capitales, y se negoció elevar el IVA a la construcción, subiendo el costo de la vivienda a toda la población. Sin embargo, se elevó la recaudación, permitiendo fortalecer programas sociales, incluyendo un aumento del 31% en el salario mínimo.

La reforma educativa fue la gran promesa de campaña. Con la oposición y una parte del gobierno en contra, se avanzó en desmontar el sistema educativo totalmente privado que le impuso la dictadura militar a Chile. Se logró gratuidad para los más pobres, se acabó el copago en escuelas subvencionadas y con los procesos de selección discriminatorios. Se inició el fin a la municipalización de la educación, eje central de la reforma de Pinochet para mantener el rezago educativo en municipios pobres. El proceso fue criticado por todos, pero cambió por primera vez la forma de entender la educación en Chile, y del papel del Estado.

La reforma laboral fortaleció a los sindicatos-prácticamente ilegales desde la dictadura-y permitió que las conquistas ganadas por las organizaciones de los trabajadores fuesen para los sindicalizados, fortaleciéndose así el interés por sindicalizarse.

La reforma política es la más importante de los avances del gobierno de Bachelet. Ésta reforma terminó la dictadura, al eliminar el insólito sistema binominal, herencia de Pinochet, que aseguraba eternizar la sobrerrepresentación de la derecha en el Congreso. Por primera vez habrá un sistema electoral semi-proporcional, en la que partidos minoritarios podrán tener representación en el Congreso. Se legisló permitiendo financiamiento público y transparencia en el sistema de donaciones a partidos. Es, sin duda, un cambio radical.

La reforma a la ley sobre la terminación de embarazo en función de tres causales. La dictadura dejó una de las legislaciones más retrógradas del mundo en materia de derechos reproductivos y sexuales. Las tres causales-inviabilidad del feto, peligro para la madre, violación-son moneda común en gran parte de América Latina. Su aprobación generó una resistencia feroz de la derecha y de sectores del propio gobierno de Bachelet.

Todas estas reformas se lograron en cuatro años de intensa gestión. Le costaron todo su capital político a Bachelet, y son reconocidamente incompletas, pero han cambiado a Chile y serán difíciles de revertir.

¿Qué lección nos deja Bachelet? Que es mejor gastar el capital político en causas de agenda que en negocios de la mafia. Ella será recordada por eso.

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