Ay, el Internet (aforismos iracundos)

Es en la red donde ha triunfado de una vez y para siempre el nihilismo rampante

Pedro Ángel Palou  El Heraldo de México
Pedro Ángel Palou El Heraldo de México

1. Hay algo de infantil en las identidades de los cibernautas. O al menos de perpetua adolescencia. Pellicer decía: tengo 23 años y creo que el mundo empezó conmigo. Podríamos ampliarlo ahora: tengo entre 14 y 35 años y creo que el mundo sólo existe dentro de los límites de la red. Y, por supuesto, nació conmigo.

2. Un ser oculto tras el anonimato de la red puede insultar a alguien con nombre y apellidos que habita en el mundo real. Los insultos, las descalificaciones, el ataque son siempre de lo más vil. Descalifico para existir, al menos virtualmente. El otro, el vituperado, jamás puede devolver el insulto. Si acaso, poner la otra mejilla.

3. Internet y sus comisarios son la nueva Cosa Nostra. De su totalitarismo y su adhesión ciega al insulto y la diatriba depende de que el Anónimo de las 10:46, por ejemplo, no sea insultado a su vez por discrepar mínimamente de la voz del consenso. Por eso es estúpido participar en un foro: nadie escucha allí los argumentos de los otros. Es una especie de uniforme coro griego en el que la Voz colectiva silencia el pensamiento individual.

4. En internet –y no en la prensa,– es donde ha triunfado de una vez y para siempre el nihilismo rampante. Bienvenidos a su morada digital.

5. Algunos periodistas de hotel, diplomados en periodismo de cocina, utilizan la red como su fuente de ¡información!, y lo allí vomitado pasa a sus páginas de tinta con las que, de cualquier manera, las abuelitas arreglan el piso de las jaulas de sus periquitos australianos.

6. Los situacionistas, con Guy Debord a la cabeza y su Sociedad del espectáculo, criticaron en los 60 la vida separada que se había vuelto la vida cotidiana, ¿qué dirían ahora de la vida separadísima que representa la vida virtual de los pobres cibernautas adiestrados por sus maestros del pensamiento uniforme a ya no pensar, sino en términos de negro y blanco. ¡Muera la ambigüedad!, les dijeron.

Y mataron la literatura en ellos, puesto que la literatura es la tierra del matiz Masa vociferante de pequeños extrotskistas y sus nuevos giñoles, rejuvenecidos por Instagram y Twitter y Facebook. ¡Oh, diosa fortuna! Internet es una falsa democracia, la demowikicracia, donde las correcciones y enmiendas son dictadas por el árbitro del mercado. Y su sacerdote: el like.

7. El Internet es una máquina antiliteraria a la que hace falta dinamitar desde adentro. Se necesita una buena cantidad de uranio.

8. Un escritor es en cambio ese no lugar, esa ninguna parte en la que toda libertad se consume.

9. Un escritor porta en él, siempre que sea digno de ese nombre, su parte contraria.

10. Lo único que le importa al escritor es tener un lector –aunque sea uno– cuando él ya haya muerto y no estorbe la persona que escribió el libro. Un lector que tiemble de miedo, de ternura, de terror incluso ante las páginas escritas. Uno que sienta la desesperanza y actúe en consecuencia.

11. Esquizocrítica transficcional, línea de fuga, como quería Deleuze, la escritura verdadera. La escritura como recuento de los recuentos de la destrucción. Nada más y nada menos.

12. Un escritor es una voz que da voz a los muertos, preferentemente a sus escritores muertos.

POR PEDRO ÁNGEL PALOU

COLABORADOR

@PEDROPALOU

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