Ave de tempestades

Las decisiones desde la Secretaría de Hacienda, sobre el gasto en la institución, hicieron que Germán Martínez tronara

Jesús Martín Mendoza  / Ojos que sí ven  / Heraldo de México
Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Heraldo de México

En los pasillos del Instituto Mexicano del Seguro Social ya se veía venir la renuncia de Germán Martínez Cázares.

Más que una sorpresa, la salida del senador con licencia fue la confirmación de que algo no funcionó bien desde que tomó posesión el 3 de diciembre de 2018.

Desde el interior del IMSS nos cuentan que Germán Martínez nunca logró consolidar y afinar la reestructura del Instituto. El resultado: gran incertidumbre del destino de una institución que brinda servicios de salud a 60 millones de derechohabientes.

La tarea de Martínez era realizar una reestructura que encaminara al Seguro Social hacia el nuevo modelo de salud que pretende el Presidente haciendo más con menos, una revisión a profundidad de la adquisición de insumos, el combate a la tan mentada corrupción en la compra de medicamentos, evitar el robo de insumos tal como se descubrió en la clínica 29 en San Juan de Aragón y además hacer llegar los medicamentos a los pacientes. Tarea nada fácil. El desconocimiento del entramado médico y laboral en el que está sumido el Seguro Social y las decisiones desde la Secretaría de Hacienda sobre el gasto en la institución, hicieron que Germán Martínez tronara; imposible continuar bajo esa configuración.

Un director de área dentro del Seguro Social me aseguró que lo que necesita la institución es un director que tenga una visión financiera a nivel central, fundamentalmente para resolver la problemática hacia los estados. Otra fuente dentro del Seguro me aseguró que estos seis meses con Germán Martínez al frente del Instituto se podrían definir de la siguiente manera: el caos, la incertidumbre, subejercicio en el gasto, deficiencias de todo tipo que se hicieron más grandes, ausencia de soluciones reales.

En su extensa carta de renuncia, que Germán Martínez envió al Consejo Técnico, hace una completa exposición de motivos, pero en ningún momento reconoce su desconocimiento o impericia en el sector, por el contrario, responsabiliza a la Secretaría de Hacienda, de Carlos Urzúa, de mantenerlo al margen de las decisiones financieras de la institución. La carta de Martínez, que hay que reconocerle su gran habilidad epistolar, es un documento rico en calificativos y hasta divertido. Leer que él no será florero de nadie y que no es un barbero ni lambiscón, confirma el talento emocional del otrora líder del Partido Acción Nacional, que en todas sus renuncias ha enviado textos tronantes donde se muestra asertivo y sin tapujos.

La llegada de Zoé Robledo al IMSS ha sido bien recibida por los tomadores de decisiones dentro del Instituto. Saben que, como Martínez, tampoco tiene experiencia en el sector, pero confían en su comunicación con el Presidente y en una mayor determinación en la toma de decisiones, algo, me dicen, hace mucha falta aquí.

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@JESUSMARTINMX

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