Avanza la surrealista Ley Bonilla

Es una estampa que describe de pies a cabeza al próximo gobernador, Jaime Bonilla

Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

De atropello en atropello, de ilegalidad en ilegalidad. Así avanza, de manera surrealista la ley Bonilla, una reforma que a destiempo pretende regalar a un gobernador electo por dos años, tres más en el poder. Lo que ocurre en BC hace rato dejó de ser anecdótico, para convertirse, en una patada a la legalidad, en una burla a las instituciones y una cachetada a los ciudadanos.

Se trata de una estampa que describe a Jaime Bonilla, que ha utilizado cualquier artilugio legaloide para saciar su hambre de poder.

En un país acostumbrado a ver trucos para doblar la ley, ya muy poco podría sorprender, y aun así la ley Bonilla asombra.

Las artimañas de las que Bonilla ha echado mano para confeccionarse un traje y usurpar una posición de gobierno que no se obtuvo en las urnas, no sólo son burdas y groseras, sino antidemocráticas e ilegales. Y no pararán, hasta salirse con la suya.

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No importa que la semana pasada el TEPJF confirmara el dictamen de la validez de la elección y la constancia de mayoría por dos años –y no cinco como Bonilla quisiera-. Tampoco las palabras, lo mismo de Olga Sánchez Cordero, acusando la inconstitucionalidad de la maniobra, que del propio Presidente, criticando que se modifique la ley para beneficio de una persona. Bonilla ya se vio. A destiempo, con su constancia de triunfo en mano, se ordenó un regalazo, un traje a la medida cortesía del Congreso local. Luego, ante la lluvia de críticas dio la instrucción de esconder la Ley; y ahora con un cinismo rampante se mandó a hacer una consulta ciudadana –este domingo- para preguntar su opinión a los electores, quienes hace tres meses ya eligieron en las urnas lo que querían: un gobernador de dos años, no de cinco. Como la aprobación en la Legislatura local, y el trayecto por los Ayuntamientos para su visto bueno, la consulta, también es ilegal.

La maniobra es tan burda como peligrosa. Si Bonilla gana la consulta, nada nos hace pensar que no se inventará otra en uno, dos o tres años para preguntarle a los ciudadanos si quieren que se quede otro rato en el gobierno.

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Lo de BC es de altísimo riesgo. No sólo estamos frente a la asunción de un gobernador que amenaza con romper el orden democrático pateando las instituciones y brincándose la Ley, sino que atestiguamos un Congreso estatal que tiene dueño y, por tanto, no tiene razón de ser. Sus integrantes no representan la voluntad popular ni defienden los intereses de los ciudadanos; están al servicio de una persona.

Las instancias judiciales deberán parar el atropello. En el camino, ya hemos conocido todos al próximo gobernador, quien ha quedado retratado de cuerpo entero.

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-Off the record: El fin de semana AMLO estará en Baja California. En política no hay coincidencias. ¿Qué dirá el Presidente en la tierra de Bonilla?

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN 

[email protected] 

@MLOPEZSANMARTIN

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