Avanza alcaldía independiente en BJ

Avanza alcaldía independiente en BJ

Mirando Al Otro Lado

Por: Ricardo Pascoe

El empuje hacia el cambio de gobierno en la Alcaldía de Benito Juárez está a flor de piel y avanzando. Las razones que explican este nuevo estado de ánimo social son variadas, pero todas llevan al mismo punto: a partir de octubre de este año habrá un cambio de gobierno, y será por la vía independiente.

Un primer elemento que explica este fenómeno es el desgaste del partido en el poder, después de 18 años de gestión continuista del mismo grupo político. Hoy gobierna para sus partidarios y adictos, pero no para toda la comunidad de la demarcación, como debiera ser. Se ha transformado en un gobierno carente de empatía para con sus gobernados, y ha optado por llevar adelante una gestión que es el sostén financiero e infraestructural a una corriente política del PAN en toda la ciudad. Su éxito se lo debe a que les tocó la estela del boom inmobiliario que ha enriquecido a propios y extraños, sin ocuparse de la ciudadanía en general.

El amplio repudio que hoy sufre la gestión panista en Benito Juárez proviene, en primer término, de la actitud acomodaticia que tienen sus gobernantes, seguros de que sus instrumentos de control político sobre el territorio les permitirán repetir en el gobierno siguiente. Ésta actitud se expresa, por ejemplo, en la colocación de las letras BJ por todo el territorio, ignorando el carácter dispendioso e irresponsable de sus acciones. Tan seguro es el gobierno de sí mismo y de que repetirá en el poder, que usa el presupuesto pública de forma ilegal para promover la imagen de su partido desde el poder.

Esa misma insolencia del poder le permitió al jefe delegacional ignorar las protestas e inconformidades de vecinos damnificados en los sismos quienes se arremolinaban sobre la explanada delegacional. Simplemente se negó a hablar con ellos-¡los damnificados!

El sismo rompió el pacto de gobernabilidad que había existido en la demarcación durante los últimos seis trienios. Desnudó la corrupción inmobiliaria, justo como sucedió con el sismo de 1985, y mostró el rostro grotesco de la ineficiencia, impreparación y cinismo de las autoridades delegacionales. Junto con su empatía limitada solamente para los suyos, permeó la visión gubernamental mercantilista acerca de cómo resolver los problemas de los damnificados, creando una nueva clase de desarrolladores inmobiliarios descalzos que ve por los damnificados a través de la óptica de la resolución de sus propios negocios.

El sismo les permitió a varios lograr su sueño dorado: por fin, la clase política se fusionará en una sola entidad con la clase desarrollista inmobiliaria. ¿Quién hubiera esperado semejante resultado del sismo?

La crisis provocada por el sismo vino acompañada por otra: la política. Ahora el bloque gobernante en Benito Juárez se expande, para incluir a nuevos partidos. No sólo tiene el PAN la responsabilidad de haber promovido un gobierno sin empatía hacia los ciudadanos, sino que ahora comparte ese honor con el PRD y Movimiento Ciudadano. Obviamente tienen la intención de perpetuarse en el poder, para seguir alimentando a sus partidos-ahora tres-a nivel de toda la ciudad. Por otro lado, Morena tuvo la impericia de nombrar como su candidato a la Alcaldía a Fadlala Akabani, orgulloso de haber iniciado el boom inmobiliario en Benito Juárez.

Durante su gestión se permitió la construcción de más de 700 edificios, todos de dudosa legalidad, iniciando la puesta en marcha del Bando 2, firmado por López Obrador como jefe de Gobierno que inauguró el modelo de desarrollo urbano violando los usos de suelo e ignorando la premisa de planificación urbana de largo plazo, sustentable y socialmente sensible.

En este escenario de descomposición partidista, no resulta extraño, entonces, el entusiasmo social con el que ha sido recibida mi alternativa de gobierno independiente y sin partidos, cuyo única razón de ser es el establecimiento de un gobierno con, para y por los ciudadanos libres. Las filas para dar firmas a favor de la candidatura han sido, francamente, sorprendentes.

Y lo que expresan es la convicción de una masa social crítica en la Alcaldía de Benito Juárez de que la hora del cambio ha llegado. Es cierto que Benito Juárez es el territorio donde la simpatía para con los partidos está en los niveles más bajos de toda la Ciudad de México. Pero ello no quiere decir que sea una población apática. Más bien está desilusionada con los políticos y sus partidos. Pero obviamente está abierta a la búsqueda de nuevos caminos, y lo demuestra dando sus firmas para que yo pueda ser su candidato independiente y sin partido a la Alcaldía que se elegirá en julio de este año.

Ésta conjunción de factores me demuestra que existen las condiciones propicias para que, en julio, los habitantes de Benito Juárez inauguremos la primera Alcaldía independiente de la Ciudad de México.

¡Depende de nosotros!

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