Atizar el fuego

Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México
Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México

Hace unos meses le platiqué en este espacio sobre la presentación del libro How safe are we? (¿Qué tan seguros estamos?), escrito por Janet Napolitano, quien fuera directora del Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos (DHS), entre 2009 y 2013. (https://heraldodemexico.com.mx/opinion/los-verdaderos-riesgos/)

Clara y directa, Napolitano sigue esa valiosa costumbre norteamericana de documentar el paso por una responsabilidad pública, los retos enfrentados y las decisiones tomadas.

A la luz de las matanzas perpetradas hace unos días en Dayton, Ohio y particularmente en El Paso, Texas, sus reflexiones y recomendaciones cobran mayor valor.

La misión del DHS, instancia civil creada luego de los ataques terroristas del 9/11, es identificar, coordinar y diseñar estrategias para enfrentar cualquier catástrofe o escenario imaginable. La clave está en priorizar correctamente los riesgos por magnitud, probabilidad e inminencia, con base en evidencia científica y no en ideología.

Napolitano enfatiza que debe corregirse la falsa narrativa de que la mayor amenaza para la seguridad de los Estados Unidos se encuentra en la frontera con México.  Si no se aborda una reforma migratoria integral, las draconianas políticas de deportación de la administración Trump solo sirven para malgastar los recursos del ICE (policía migratoria) y esparcir el miedo en las comunidades de inmigrantes.

Muchos piensan que los migrantes indocumentados representan la mayor amenaza, dice Napolitano, pero la evidencia apunta a que el cambio climático afecta muchas más vidas. Su impacto es universal, 100% probable e inminente.

De ahí que los desastres naturales asociados con cambio climático encabecen el top 3 de su lista de riesgos prioritarios por atender, seguidos en segundo lugar por los ciberataques.

Pero, en tercer lugar, afrima Napolitano, la siguiente prioridad para la seguridad interior de los EU es lo que llamo Terror 3.0: ataques masivos de todo tipo. En términos de víctimas, la magnitud y probabilidad de tiroteos masivos o uso de vehículos como armas puede ser relativamente bajo. Pero el impacto psicológico y la fractura social causada por estos eventos son inmensos y el daño permanente.

No hay que esperar a la siguiente tragedia para tomar acción, concluye la ex funcionaria, se necesitan mejores predictores, estrategias de prevención y medidas de sentido común para el control de armas: edad mínima, revisión de antecedentes y tipo de armas disponible para venta a civiles.

Irónicamente, tres días después de las tragedias en Dayton y El Paso, cientos de agentes de ICE llevaron a cabo la mayor redada de inmigrantes indocumentados en una planta de alimentos en Mississipi, entre ellos 107 mexicanos.

Mientras Trump se dedica a atizar el fuego buscando rentabilidad política, alguien en su administración debería escuchar las voces expertas y tomar acción. Antes de que ocurra la siguiente tragedia.

POR VERÓNICA ORTIZ

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@VERONICAORTIZO

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