Asia y la Cuarta Transformación del país

Se debe de tener claro qué es lo que se quiere y necesita de Japón, China y Corea del Sur

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

En dos días iniciará formalmente lo que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha llamado la cuarta transformación de México. Es un tanto difícil adivinar los alcances de ella, más aún en el contexto de nuestras relaciones internacionales, especialmente en nuestras relaciones con una región tan compleja y dinámica como lo es Asia.

Si bien es cierto, todos queremos que le vaya bien a México, no es suficiente dotarnos de buenos deseos, consignas y destinos manifiesto. En el caso de la región en cuestión, se debe de ir más allá de eso y de la típica visión de que la mejor política exterior es una continuación de la política interna. Esto, claro, sin entrar en detalle de los principios que la rigen (artículo 89 de la constitución fracción 10).

El impacto de la cuarta transformación en nuestras relaciones internacionales será, nos guste o no una cuestión de ejecución e implementación de lo que el Poder Ejecutivo planteará. En el caso de Asia, además de enfocarnos en China, Japón y Corea del Sur, que son los tres países en los que se concentra la relación con la región, se debe que tener claro qué es lo que se quiere y necesita de ellos: ¿Sólo comercio? o ¿más cooperación?

Si nos enfocamos al tema comercial, por lo menos con los países arriba mencionados, el resultado será un mayor déficit en nuestra balanza comercial; en el caso de pedir mayor cooperación, sólo recibiremos lo que hasta ahora, es decir, cooperación de bajo impacto, con una visión de obtener ganancias a muy largo plazo y que no se refleja o cambia de manera sustancial y estructural el desarrollo de México.

Es por ello, que, en la actual coyuntura del cambio de gobierno en nuestro país, se necesita delinear la estrategia programática (con tiempos y compromisos) con nuestros socios asiáticos donde estén concentrados nuestros intereses nacionales, los cuales deben de ir más allá de lo que algunos profetas o especialistas en la región han establecido (sin resultados claros) por años como los puntos básicos de la relación con una u otra nación.

Para ello, es necesario impulsar la cooperación de las cuatro hélices (el sectores privado, público, académico y de financiamiento), como bien apuntó Francisco Cervantes Díaz, presidente de Concamin, en el seminario que se llevó a cabo en su sede, el pasado lunes y bajo el título China: BRI o el nuevo camino de la seda.

De igual manera, es indispensable establecer nuevos criterios de relación con Asia, tal y como lo aseguró en dicho seminario el embajador Francisco Suárez Dávila, quien señaló nueve puntos básicos para relacionarnos con China, que bien podrían extenderse a toda la región:

1) Plantear un nuevo modelo de desarrollo frente al orden neoliberal, 2) Generar un modelo para atacar el rezago y el aislamiento de ciertas regiones, 3) Privilegiar los esquemas de cooperación, 4) El libre comercio es más bien comercio administrado, 5) Se requiere una arquitectura financiera nueva, 6) Reformar la banca de desarrollo para fortalecerla, 7) En el nivel global, es necesaria una arquitectura financiera que compita con el Banco Mundial, 8) Establecer un brazo financiero para cualquier esquema de integración económica y 9) Vincularnos a la iniciativa de la Ruta de la Seda Marítima China.

Lo anterior daría a nuestro país contrapeso a los designios de gobierno de Estados Unidos, lo cual sumaría también al inicio de una nueva gobernanza interna que proyecte confianza y certidumbre, tanto para nuestras relaciones económicas internacionales y para los esquemas de cooperación en los que México participa actualmente.

Confío en que estas recomendaciones sean consideradas por los que encabezarán el inicio y las bases de la cuarta transformación del país, la cual, esperemos, no sólo se alimente de elementos locales, sino que vea en la experiencia de otros, es decir, a través de marcos de referencia, opciones de crecimiento y desarrollo que abonen a la construcción de un México más equitativo, próspero y con justicia social.

*Analista internacionalista

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