Así se quebró ADN, la tribu mayor del PRD

El grupo político de Héctor Bautista que dobló a Los Chuchos, enfrenta su propia crisis, y condena al PRD a la sepultura

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México
Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

Por lo que me han contado perredistas de varias corrientes en estos días, cuyos testimonios han sido parte de colaboraciones publicadas aquí, puedo asegurarles que estoy relatando breves capítulos de una serie llamada Rumbo a la sepultura del PRD.

Esta nueva entrega relata la ruptura de los tres grandes aliados de Neza: Héctor Bautista, Luis Sánchez y Juan Zepeda (ADN), que no hace mucho noquearon a Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Beatriz Mujica (Nueva Izquierda) para quedarse con el poder del partido, que luego compartieron con la terna de la CDMX conformada por Miguel Ángel Mancera, Héctor Serrano y Ángel Granados (Vanguardia Progresista). El sábado, después de beber café, Luis Sánchez, ex coordinador del PRD en el Senado y hasta entonces número 2 de la corriente ADN, se enteró que había sido eliminado de la lista de consejeros nacionales del partido, por lo que a la sesión plenaria del día siguiente no tendría voz ni voto en los asuntos del sol azteca, que está boca arriba haciendo esfuerzos agonizantes por levantarse. El único mandamás para esas cosas es Bautista. Entonces, Sánchez escribió un mensaje de despedida que envió por Whats-App a los integrantes de ADN y después abandonó el grupo.

No es un secreto que estamos sumidos en una crisis. La cuestión es si entendemos la profundidad de la misma. Creo que no. Los resultados del 1 de julio nos deberían llevar, por puro instinto de conservación, a buscar la fraternidad entre nosotros. Rehacer la camaradería perdida, buscar la unidad interna como pequeño, pero firme paso para rehacernos, dice uno de los párrafos del largo y sentido escrito. Y dijo adiós.

Todavía en julio de 2017, Bautista, Sánchez y Zepeda eran la familia más feliz de Neza y los más felices en el PRD. Con la inesperada popularidad del tercero en Edomex humillaban y vencían a Los Chuchos que tuvieron el control nacional más de 10 años. Incluso, Zepeda recorrió el país como la sangre nueva que cambiaría al partido. Pero Zepeda vaciló con la posibilidad de ir por la presidencia del PRD, vinieron las elecciones y con ello el tsunami Andrés Manuel. Y allí todo se fue al carajo. Sánchez y Zepeda han terminado por romper con Bautista. Las discusiones y diferencias empezaron en campaña y se agudizaron en el postelectoral. Sánchez reclamó a Bautista la designación de Ricardo Gallardo como coordinador del PRD en Cámara de Diputados. Por sus antecedentes. Lo mismo hizo en la nominación de Mancera como coordinador en el Senado y trató de convencerlo para que pusiera a Zepeda. Mancera ni quiere al partido. Nunca más volvió a ser lo mismo. Sánchez y Bautista se conocieron en el 92. Iban a trabajar para ganar un distrito, pero se les pasó la mano: ganaron el municipio, luego lideraron el Edomex, elevaron su poder a nivel nacional como segunda tribu y ahora que parecía iban a quedarse con el PRD se rompió la relación. En medio de todo eso, Zepeda, hijo político de ambos, alzó la mano ayer para ir por el cadáver del PRD y apareció pegadito a Mancera. No tienen remedio.

 

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@ALEXSANCHEZMX

 

 

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