Así llegó Evo a México

Junto con la decisión de renunciar a la Presidencia, Evo Morales tomó la de pedir a México asilo la tarde del Domingo

Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

Fueron horas de caos. Junto con la decisión de renunciar a la Presidencia, arrinconado por las Fuerzas Armadas, que le asestaron un golpe que lo orilló a irse, Evo Morales tomó la de pedir a México asilo.

Fue Morales, quien, a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Diego Pary Rodríguez, pidió la protección del gobierno mexicano. Él fue el conducto que el domingo le comunicó la petición al subsecretario para AL y el Caribe, Maximiliano Reyes, quien a su vez se la transmitió a Marcelo Ebrard, quien pidió autorización al Presidente. López Obrador no titubeó.

A las 0:30 horas del lunes 11 de noviembre, un avión de las Fuerzas Armadas voló desde México. El plan consideraba sobrevolar el Pacífico, escala en Perú —pactada entre el canciller Ebrard y el peruano Gustavo Meza-Cuadra— y dirigirse a Chimore, en Cochabamba, donde recogería a Morales, su vicepresidente y su ministra de Salud. El contacto con el depuesto presidente fue su canciller.

El avión llegó a Lima, para una primera recarga de combustible, pero comenzaron los contratiempos: nadie en Perú quiso vendérselo. El gobierno de Martín Vizcarra comenzaba a torpedear la operación mexicana. Se consiguió combustible, pero el proveedor exigía el pago en efectivo: 5 mil dólares. Como pudo, el embajador mexicano en Perú, Víctor Hugo Morales obtuvo el dinero, pero cuando llegó con él, el combustible no estaba disponible. El tiempo apremiaba. La delegación decidió salir rumbo a Bolivia y regresar a Lima a reabastecer ya con Evo en el avión. Esa segunda parada estaba autorizada.

Bolivia negó el acceso a su espacio aéreo. Sus Fuerzas Armadas dijeron que no podían permitir que un avión militar ingresara sin autorización del Congreso. Se pedía cambiar el objetivo del vuelo. El avión volvió a Lima. Se modificó a razones humanitarias. El avión pudo salir a Bolivia por segunda vez la tarde del lunes, al filo de las 6 pm. En Chimore, el expresidente subió al avión. La amenaza de no permitir el despegue fue real. Se logró sortear.

El avión partió de Bolivia y ya en el aire, rumbo a Lima, el gobierno peruano negó la posibilidad de aterrizar. Ecuador también dio la espalda y negó el permiso. En el aire, durante la madrugada, mientras Reyes —desde Sudamérica— operaba con los embajadores de nuestro país en el cono sur, se decidió la parada en Asunción, Paraguay. No existía otra alternativa. Ahí había combustible y condiciones de seguridad. Evo pidió en el avión ya no atravesar territorio boliviano por el riesgo que implicaba. Así ocurrió.

La embajadora mexicana en La Paz, María Teresa Mercado, consiguió que Brasil autorizara cruzar. Froylán Gámez, enviado de cancillería que voló para traer a Evo, y Morales Meléndez fueron el puente con el subsecretario para AL y el Caribe quien, acompañado de Efraín Guadarrama, informaba a Ebrard que, como en otras crisis y a contrarreloj, resolvió. Así llegó a México Evo Morales.

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OFF THE RECORD: Más de una treintena de personas, entre miembros del gabinete y legisladores afines de Evo, duermen en la embajada de México en Bolivia.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
[email protected]
@MLOPEZSANMARTIN


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