Ascensión Medina: Planeación de obras y El Colegio de Ingenieros Civiles

Sólo invirtiendo en proyectos de infraestructura de largo aliento en los sectores adecuados, México podrá ampliar su potencial de crecimiento económico y mejorar el combate a la pobreza y desigualdad

Ascensión Medina, Presidente del Colegio de
Ingenieros Civiles de México
Ascensión Medina, Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México

La infraestructura, entendida como el equipamiento necesario para producir servicios públicos, no sólo es un detonador inmediato de empleo, sino que constituye la base esencial para el desarrollo de otras actividades económicas, por lo cual fortalece la actividad productiva en el largo plazo. La infraestructura suficiente y de calidad es un componente fundamental para el éxito de una economía moderna.

En el mundo global y competitivo en que hoy vivimos, la construcción de carreteras, puentes, túneles, puertos y aeropuertos que conecten a nuestro país con el resto del mundo, así como la construcción de plantas generadoras de energía, sistemas de distribución y tratamiento de agua y redes de telecomunicaciones, son rubros de la infraestructura que deben atenderse.

Ese imperativo que la modernidad impone a los países, les exige también incrementar constantemente los niveles de inversión en infraestructura, al tiempo de asignar los recursos –de manera cuidadosa y eficiente- con el apoyo de políticas transversales, que propician desarrollo de áreas sinérgicas y complementarias a largo plazo.

Si nuestro país –como es deseable- decide impulsar una política pública integral de largo plazo en materia de infraestructura, que nos permita ordenar los proyectos por su importancia, que facilite los mejores mecanismos para su financiamiento y que mejore la transparencia en todo el proceso, entonces es indispensable fortalecer las tareas de planeación, además de mejorar la ejecución los proyectos.

Una buena planeación se encargará de dar prioridad a los sectores donde la inversión en infraestructura rinda mayores retornos sociales, como comunicaciones, transportes, telecomunicaciones, agua y energía.

Al respecto, México está urgido por contar con un sistema nacional de logística y transporte seguro, eficiente y sostenible. El país requiere administrar sus activos en materia hidráulica con criterios técnicos, exige actualizar sus políticas en telecomunicaciones, consolidar su sector de hidrocarburos y estimular la generación de energía de fuentes renovables.

Sólo invirtiendo en proyectos de infraestructura de largo aliento en sectores adecuados, México podrá ampliar su potencial de crecimiento económico y mejorar el combate a la pobreza y la desigualdad. La realidad ha probado que la mejor oportunidad para el desarrollo futuro del país pasa por una buena infraestructura, por lo que debe revalorarse como el factor clave para la inclusión social.

Ahora bien, a fin de promover –con el apoyo de una planeación de la infraestructura- la convergencia económica de regiones dispares en lo económico y en lo social, es necesario que en su elaboración se disponga de una visión integral de su estado actual y plantear lineamientos tendientes a detonar un crecimiento económico y social acelerado y sostenido, en las regiones por debajo de la media nacional.

La OCDE recomienda a los países la elaboración de una planeación estratégica que estructure programas transexenales, que garantice las inversiones y de continuidad a los proyectos por sectores y por regiones. En el CICM sostenemos que únicamente con planeación, México podrá elevar la calidad, la seguridad y la suficiencia de su infraestructura, reconociendo que se requiere un esfuerzo colectivo de organismos técnicos públicos y privados más avanzados.

Como Colegio hemos destacado que hasta la fecha, la planeación de la infraestructura en el país –salvo excepciones- ha sido fragmentada y de corto plazo. Por eso, apoyamos que se instituya un organismo de Planeación de la Infraestructura, con autonomía y visión de largo plazo.

Este organismo debe desarrollar sus funciones bajo una estrategia integral, con objetivos definidos. Una estrategia elaborada a partir del estado actual de la infraestructura, con el apoyo de las capacidades y potencialidades de los activos que disponemos, siempre pendiente de los cambios y tendencias sociales, políticas y económicas del entorno mundial.

El próximo Programa Nacional de Infraestructura 2019-2024 como los subsiguientes deberán estar en línea con la Planeación Estratégica e Integral de la Infraestructura Mexicana.

En el CICM tenemos la convicción de que México podrá estar seguro de las decisiones que se tomen en infraestructura, sólo si cuenta con este organismo de Planeación Integral autónomo, que tenga libertad de planear y programar la ejecución y conservación de proyectos, para encauzar recursos de inversión –públicos y privados- en favor de un desarrollo social y económico, creciente y sostenido.

 

Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México 

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