Asael Nuche: ¿Presidente o florero?

La vida del NAIM estuvo ligada a la salud política del presidente Peña y a la habilidad de Andrés Manuel

Asael Nuche:  ¿Presidente o florero?

En septiembre de 2014, cuando el presidente Enrique Peña anunció el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, analistas se congratulaban del anuncio y pensaban que prácticamente no existían obstáculos para su desarrollo, los terrenos seleccionados eran propiedad federal por lo que se evitarían expropiaciones que detonaron el conflicto en Atenco en el sexenio de Fox. Cuatro años después de aquel ánimo que privaba entre el grupo gobernante ya no queda nada.

¿Cómo se llegó una vez más al fracaso del Nuevo Aeropuerto?

Se decía en el círculo presidencial que el único obstáculo era de carácter político. Apostaban que Andrés Manuel se dedicaría a sabotearlo. En efecto, se opuso a la obra; pero no la saboteó. En lugar de eso, en noviembre de 2015, el líder de Morena presentó un proyecto alternativo: edificar un aeropuerto en la base militar de Santa Lucía con dos nuevas pistas, sin dejar de usar el aeropuerto de la CDMX. La propuesta fue rechazada y tildada de patito, y la obra continuó.

Tiempo después ocurrió el evento que marcó el sexenio y cimbró el futuro del NAIM. El 14 de noviembre del mismo año, fue publicada la investigación periodística sobre la Casa Blanca. El reportaje produjo serios cuestionamientos sobre la relación entre el Presidente y contratistas, y demolió la confianza pública en el gobierno. La crisis detonada, que involucraba a la constructora Grupo Higa, precipitó el derrumbe de los niveles de aprobación presidencial.

La vida del NAIM estuvo ligada desde el principio a la salud política del presidente Peña y a la habilidad de Andrés Manuel para aprovechar su incapacidad para generar anticuerpos. Mientras Andrés Manuel argumentó que se trató de un negocio impuesto por intereses privados al gobierno, el aún Presidente fue incapaz de defender la obra como un proyecto de Estado. Dejó crecer en su gobierno y partido una alta toxicidad alimentada por acusaciones de corrupción. Nunca hubo corrección, no modificó a su equipo, por el contrario, los protegió una y otra vez. Andrés Manuel continuó fortaleciendo su campaña sin dejar de señalar que se trataba de una obra que olía a corrupción. El 15 de septiembre de 2016, cuando dio el Grito de Independencia en Texcoco, dijo que interpuso una denuncia en la PGR en contra de funcionarios y contratistas que participaban en las obras del aeropuerto. Los denunciados por tráfico de influencias no sólo fueron funcionarios, sino los empresarios Carlos Slim, Hipólito Gerard, Hank Rhon y Vázquez Raña.

En realidad, nunca se produjo el sabotaje al NAIM. El sabotaje lo ocasionaron los escándalos que dejaron la obra del sexenio peñista en la orfandad política y oliendo a corrupción. Tras la consulta, AMLO responde a las críticas con la misma dosis: fue un proyecto diseñado para beneficiar a privados, mientras que el presidente Peña sólo atina a decir que la obra continuará hasta el 30 de noviembre, día en que finalmente será enterrado.

 

ASAEL NUCHE

DIRECTOR DE RIESGOS DE ETELLEKT

@ETELLEKT_

 

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