La ciudad nos pertenece

El martes de esta semana comenzaron las inauguraciones y las fiestas que acompañan a las ferias de arte en la Ciudad de México

Julén Ladrón de Guevara
Julén Ladrón de Guevara/ Columnista invitada/ Opinión de El Heraldo de México

Las colonias Condesa, Roma, Polanco, San Miguel Chapultepec, Centro, Tacubaya y otras más, que se han sumado a este reventón, vieron sus calles repletas de vida, con gente feliz caminando de galería en galería, descubriendo a nuevos artistas, saludando a sus amigos y constando que es posible tener una vida nocturna interesante en esta urbe troglodita.

Son muchas las cosas que me gustan de esta temporada; mi energía se llena de carga positiva, mi interés por el arte se refresca y los pretextos para hacer comidas y más fiestas se multiplican exponencialmente. Hoy, por ejemplo, mi amiga Rocío Cerón nos va a cocinar a unas amigas y a mí para que de su casa nos vayamos juntas a la feria, y eso me hace muy feliz. Tomando en cuenta que vivimos en un país con problemas serios y que debemos tomar las calles de nuestra ciudad para que el crimen no gane más terreno, entre otras cosas, este periodo de gracia cultural es un regalo generoso de una vida que no siempre lo es tanto.

Si bien es cierto que los que amamos y conocemos el arte y estamos involucrados en el desempeño de sus creadores, también lo es que muchas personas que aún no se sienten parte de este mundillo pueden comenzar a interesarse en conocer el patrimonio artístico de su país, que nos pertenece a todos.

Puedo ver que muchos vecinos sienten curiosidad por ver hacia dónde se dirigen todas esas personas, y que al descubrir de qué se trata todo eso, también se integran al entrar a las galerías por primera vez. El martes sentí eso en la San Miguel Chapultepec, mi colonia de elección para irme de galerías.

Estuve en la Galería de Arte Mexicano en la inauguración de Jan Hendrix, que presentó unos tapices fabulosos con sus trazos orgánicos en blanco y negro, además de unas impresiones con tirajes cortos en negro y platino de manglares y otros paisajes maravillosos. Después, caminé 300 metros a la galería de Enrique Guerrero que presentaba una propuesta muy distinta, porque tenía videos, instalación y arte objeto, para terminar en Archivo Colectivo, enfrente del bosque de Chapultepec y que inauguraba las exposiciones de Sofía Echeverri, Rachel Hellman, Ricardo Pinto y Javier Areán. En el momento en que llegué y recibía mi caballito de tequila de la casa, me percaté de que desde hacía dos galerías una señora con su hija me venían siguiendo con mucha curiosidad. Lo supe porque de pronto pidieron una cerveza y cuando me di la vuelta para subir al segundo piso se sintieron descubiertas, me vieron con un poco de pena. Entonces les pregunté si era la primera vez que venían y las invité a subir conmigo.

Les comenté que podían entrar y pedir lo que quisieran, porque estos eventos son para todos. Aquí me quedé hasta la una de la mañana platicando con mis amigos en la terraza, y renovando el cariño que nos tenemos entre artistas, escritores, galeristas y los colados de rigor, que hacen que, a pesar de las dificultades que padecemos hoy, la vida nos muestre que entre todos podemos hacer de éste un México mejor.

POR JULEN DE LADRÓN GUEVARA
[email protected]
@JULENLDG

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