Armas de fuego, cada vez más involucradas en homicidio doloso

La realidad es que hasta el día de hoy las armas de fuego siguen fluyendo de norte a sur utilizando los mismos esquemas que en años recientes, ocultas en vehículos con compartimentos especiales o doble fondo

Columnas El Heraldo / Facundo Rosas /  Opinión El Heraldo
Columnas El Heraldo / Facundo Rosas / Opinión El Heraldo

Entre enero y septiembre de 2019 los homicidios dolosos a nivel nacional registraron una desaceleración en su crecimiento, al pasar de 17.8% en 2018 a 1.3% en 2019, sin embargo, los cometidos con arma de fuego mostraron un incremento, al pasar de 68% en 2018 al 70% en 2019 en el mismo lapso, lo que equivale a un incremento de 2.9% (SNSP).

Dicho de otra forma, cada vez más las armas de fuego son utilizadas para asesinar a las personas de manera intencional. En 2018 fueron privadas de la vida 19 mil 500 personas con este tipo de instrumentos.

En el mismo lapso, las entidades donde más armas han estado involucradas en homicidios dolosos fueron Guanajuato con 83.5% del total, Colima con 80% y Michoacán con 78%.

Los estados con menor porcentaje fueron Yucatán con sólo 8.7%, Campeche con 38% y Baja California Sur con 40%.

La relevancia de revisar la relación entre armas de fuego y homicidio doloso deriva de la reunión celebrada en 21 de octubre entre los secretarios de Relaciones Exteriores y Seguridad y Protección Ciudadana de México y el Embajador de Estados Unidos en México y representantes de diversas agencias norteamericanas, en la cual el canciller mexicano señaló que dicho encuentro marcará un antes y un después.

Sin embargo, es necesario subrayar que esta no es la primera vez que autoridades mexicanas y estadounidenses se reúnen para abordar este tema. Los primeros esfuerzos formales datan de 1995, cuando en México se integró el Grupo de Coordinación para la Prevención y Control del Tráfico de Armas como instancia responsable de la coordinación operativa a nivel nacional y del intercambio de información con los Estados Unidos, en particular con la Agencia para el control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF por sus siglas en inglés).

Posteriormente y como consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, este esquema de cooperación fue actualizado; no obstante, sus operadores siguieron enfrentando dificultades derivadas de las diferencias entre las leyes mexicana y estadounidense en la materia. Aun así, los aseguramientos de armas en México alcanzaron su mayor nivel entre 2006 y 2012 con 152 mil 195 unidades; de 2012 a 2018 fueron 51 mil 130 y en lo que va de la actual administración van 5 mil 914 armas.

Como lo referí en este mismo espacio el 27 de julio, en Estados Unidos no existen restricciones para la compra, tenencia y venta de armas de fuego, excepto para fusiles automáticos, mientras que en México la mayoría están prohibidas para la población civil y para las corporaciones policiales, llegando a limitar su capacidad de fuego frente a grupos delictivos que disponen de armas cada vez más potentes y sofisticadas, como quedó de manifiesto en los recientes hechos de Culiacán, Sinaloa

La realidad es que hasta el día de hoy las armas de fuego siguen fluyendo de norte a sur utilizando los mismos esquemas que en años recientes, ocultas en vehículos con compartimentos especiales o doble fondo, ya sea por los puentes internacionales o en campo abierto, así como en autobuses de pasajeros e incluso a través de los servicios de paquetería. Ojalá que en esta ocasión las acciones vayan más allá del discurso.

POR FACUNDO ROSAS

EX COMISIONADO DE LA POLICÍA FEDERAL

eadp

¿Te gustó este contenido?