Aproximaciones históricas

La historia es útil para contrastar circunstancias, y ayuda con el paso del tiempo a descifrar personalidades

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

El sueño de Andrés Manuel López Obrador es ocupar un sitio en el altar de los expresidentes Juárez y Cárdenas en la historia nacional. Sólo el tiempo pondrá a AMLO en el lugar indicado; por lo pronto, su estilo y forma de gobernar nos ha empujado a echar la mirada atrás, como no había sucedido en varios sexenios, para revisar con renovado interés la historia reciente y antigua.

La historia es útil para contrastar personajes, circunstancias y momentos, y a modo de una luz que ayuda en el paso del tiempo a descifrar personalidades cubiertas por una escafandra, abiertas como una ventana, o escurridizas y confusas como un laberinto.

Todos los días de esta semana López Obrador, un fanático de la historia de México, nos ha llevado a revisar la historia del país en distintos planos, de la comparación obvia con el presidente Echeverría y la forma de conducir la política económica, pasando por los significados políticos de hechos relevantes como la votación del Congreso de Baja California para extender de dos a cinco años el gobierno de Jaime Bonilla, de Morena, el partido del Presidente.

Este último asunto, interpretado como una afrenta a la democracia, porque la decisión de un Congreso sustituye la que determinó el voto popular, ha llevado a recordar el año 92: ya se hablaba del milagro mexicano y Salinas se encontraba en el clímax de la popularidad, cuando se echó a andar como un buscapiés la posibilidad de que Gonzalo Martínez Corbalá, gobernador interino de San Luis Potosí, se postulara como candidato a gobernador constitucional, lo que se interpretó como un tanteo del Presidente a la posibilidad de reelegirse.

Personalmente no creo en los planes de reelección de AMLO, pero la votación del Congreso de Baja California ha revivido ciertos episodios del pasado y una pregunta: ¿El Presidente está tanteando algún terreno o se trata de una decisión aislada del Congreso de Baja California?

El estilo personalísimo del Presidente y su forma de gobernar hacen indispensable un juego de contrastes y semejanzas entre AMLO y el expresidente Luis Echeverría.

Un gesto de López Obrador ha revivido los días en los que Echeverría respondió a la renuncia de su secretario de Hacienda, Hugo B. Margain, anunciando que desde ese momento la política económica la manejaría él.

Cuando Carlos Urzúa me habló de la renuncia, me propuso que esperáramos hasta el sábado pensando en que se podía generar un problema económico y financiero; le dije que no, que de una vez.

Esta conversación, revelada por el propio AMLO en una conferencia de prensa, da una idea del peso y la influencia del Presidente sobre decisiones financieras y económicas estratégicas, por encima del consejo de sus secretarios y de los expertos, como en los tiempos de Echeverría.

Si el Presidente no puede dar su brazo a torcer tratándose de un día, ¿lo hará cuando se trate de decisiones más hondas y estratégicas? El reto inmediato de AMLO es mirarse en el espejo y rectificar donde sea necesario, en el presente, para evitar que se repita el pasado.

POR WILBERT TORRE

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@WILBERTTORRE

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