Aprendiendo a ser un partido político

La designación de candidatos pone en evidencia la falta de operadores políticos en el interior de Morena

Alfredo_Gonzalez
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Mientras que el presidente López Obrador se empeña en hacer todo para que las cosas marchen sobre ruedas, donde no le están ayudando mucho es en su partido.

Las crisis internas son más visibles, no sólo en la política nacional y local, sino en la interacción entre el gabinete, la dirigencia de Morena y sus legisladores.

Cada vez son más los actores que observan falta de liderazgo y la ausencia de funcionarios capaces de atender crisis políticas.

El mejor ejemplo es la elección para renovar la gubernatura en Puebla, en donde no sólo hay un choque de fuerzas locales, sino que ya escaló y confrontó a personajes cercanos al jefe del Ejecutivo federal.

Estamos a pocas semanas de que emitan la convocatoria de la elección y las reglas del proceso interno, pero nadie sabe cómo serán, ni siquiera los principales aspirantes, Miguel Barbosa y Alejandro Armenta.

Esto es la punta del iceberg de toda una estela de desa-ciertos después de la derrota de Morena en la elección local del 2 de julio y tras la designación del gobernador interino, luego de la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso.

La dirigente nacional del partido, Yeidckol Polevnsky, y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, cabildearon para intervenir en el nombramiento del interino.

La primera quería a un morenista, mientras que Sánchez propuso que se quedará Jesús Rodríguez, quien a la sazón era el encargado de despacho. Al final, designaron al priista Guillermo Pacheco.

Se impuso el grupo afín a Barbosa, pero los locales de Morena prefirieron eso a mandar el mensaje de que habían perdido la plaza con otro panista. Y en la disputa entre Yeidckol y doña Olga, la primera anotó el primer gol.

De momento, amainó el temporal, pero creció poco después, a la hora de discutir quién será su candidato a la gubernatura.

Son dos los prospectos, Barbosa y Armenta, y ninguno piensa bajarse, más aún cuando entró al escenario el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, quien impulsa la nominación de su colega Alejandro Armenta.

Y es así como Puebla confirma la falta de operadores. Los protagonistas de la historia no ven interlocutores, como tampoco los ven en la designación de candidatos rumbo a la elección de Baja California.

El caso de Tijuana es uno de ellos, en donde Jaime Martínez es el mejor posicionado para la alcaldía, pero ya le mandaron decir que se serene, porque no hay una decisión tomada. Estas dos historias ponen en evidencia lo que muchos se niegan a ver: Morena es un movimiento político, con un Presidente de la República, pero todavía no aprende a ser un partido.

Eso no lo digo yo, lo dicen algunos de sus militantes que padecen la falta de liderazgo del partido en el poder.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Hechos crean derechos, y los derechos crean obligaciones.

 

[email protected]

@alfredolez

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónPapa Francisco, el campeón del mundo

Papa Francisco, el campeón del mundo