Drama de albañiles y tragedia nacional

Ante la desgracia económica, la decisión de la comunidad no fue la caridad efímera, sino consumir regularmente

Lorena Piñón Rivera / Secretaria de Gestión Social del PRI/ El Heraldo de México

Cuando estaba en la secundaria, la muerte del papá de un compañero impresionó a todos los integrantes de la clase. Don Rigoberto era un hombre dedicado a la albañilería y además era técnico en electricidad. Era una persona humilde pero muy esforzada y alentaba en su hijo sus deseos de superarse para que pudiera tener mejores opciones en la vida. Mi amigo era uno de los promedios más destacados y había sido seleccionado para asistir al certamen estatal de matemáticas a realizarse en la ciudad de Xalapa.

La escuela se encargaría del traslado del participante, sin embargo don Rigo también deseaba que él y su esposa lo acompañaran, pero no contaba con recursos para costear pasajes, hotel y alimentos. La semana previa al certamen, don Rigo fue al domicilio de mi abuelita a reparar una lámpara que mi hermano y yo hicimos añicos con un balón. Le comentó con mucho júbilo lo logrado por su pequeño, pero también su pesar por no poder acompañarlo. Mi abue le dio la solución Dejé su herramienta aquí y vaya a ver al Gobernador Chirinos, estará aquí en 2 horas. Vaya a ponerse en primera fila y dígale que necesita que lo apoye. El consejo tuvo sus frutos pues pudieron asistir, sin embargo un mes después ocurrió la tragedia.

Dos albañiles fallecieron en un accidente acontecido en una obra. El poco dinero que recibieron las viudas, una lo utilizó para preparar antojitos y la otra compró aves de corral. Después de acompañar en su dolor a los deudos de don Rigo y su compañero, la comunidad decidió ayudarlas y la mejor forma de hacerlo era comprando sus productos. De la venta de carne de pollo y huevos, mi amigo pudo graduarse como ingeniero y de la venta de antojitos y tamales, la señora hizo posible que sus dos hijos abrazaran la carrera magisterial.

Ante la desgracia económica, la decisión de la comunidad no fue la caridad efímera, sino consumir regularmente con ellas, lo cual fue efectivo pues sus familias salieron adelante. Esta misma lógica es la que debe prevalecer ahora ante la parálisis económica. Si queremos que nuestra economía se mueva, se tiene que comprar preferentemente con nuestros vecinos, con los que tengan comercios en la colonia en que vivimos o que brinden un servicio que necesitemos.

Esta semana la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes informó que más de 150 mil negocios de barrio tuvieron que cerrar por motivo del confinamiento. Este dato significa la pérdida de más de 500 mil empleos. En total, el Presidente Nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas ha expuesto que esto es muy grave, pues en total se han perdido 15 millones de plazas laborales, de las cuales 9 millones eran de mujeres.

Ante este escenario desolador, el PRI ha mantenido una campaña de alentar el consumo en nuestro entorno inmediato. Si se circula el dinero entre los proveedores de tu barrio, podemos ayudarnos entre todos. No podemos esperar ya nada del gobierno de MORENA, tenemos que apoyarnos nosotros mismos como comunidad. Hazle el gasto a tus vecinos, un paso para resolver la crisis es empezar a consumir entre vecinos.

Consummatum: Me lo anticipó el diputado Rubén Moreira  en entrevista previa al inicio de la sesión. El PRI en el Congreso Federal, votó para que no haya pretextos para el desabasto de medicamentos y para que en su momento, la adquisición de la vacuna contra el coronavirus sea pronta. La transparencia y oportunidad de las compras será responsabilidad del gobierno de MORENA.

POR LORENA PIÑÓN RIVERA

SECRETARIA NACIONAL DE GESTIÓN SOCIAL DEL PRI

@LORENAPIGNON

irv / eadp

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