Anzuelos para la oposición

La crítica al gobierno sirve para visibilizar problemas que de otra manera quedarían silenciados

Guillermo Lerdo de Tejada  / Heraldo de México / Columnistas El Heraldo
Guillermo Lerdo de Tejada / Heraldo de México / Columnistas El Heraldo

La crítica al gobierno cumple dos funciones importantes en democracia. En primer lugar, por supuesto que existe una motivación política y electoral: las oposiciones fiscalizan al gobierno en turno para exhibir sus fallas, generar un contraste y tratar de ganar el voto ciudadano.

Y si bien ello es muy legítimo, existe una segunda función más sustantiva: la crítica al gobierno sirve para visibilizar problemas y demandas que de otra manera quedarían silenciadas; señalar errores para que se prevengan o corrijan a tiempo; defender causas y sectores no representados, y de forma amplia, evitar que el debate público sea monopolizado por la versión oficial.

Por ello, es indispensable que existan voces inteligentes (partidos, académicos, periodistas, ciudadanos), que hagan críticas profundas sobre los temas que importan. En este sentido, resulta preocupante ver la dinámica en la que se encuentra nuestro debate público y, en particular, en la que hemos caído quienes somos oposición.

Basta revisar brevemente nuestras redes sociales, así como las mesas de análisis en radio y televisión, para constatar la cantidad de tiempo que dedicamos enganchados en temas insustanciales, mientras muchas veces dejamos de lado las cosas trascendentes. Por ejemplo, durante la crisis de tarifas con Estados Unidos, el asunto de los cacahuates que comía el vocero de la cancillería se hizo parte de la agenda nacional, mientras brilló por su ausencia una crítica de altura a la negociación, que al menos propusiera alternativas o aportara ideas.

Los ejemplos abundan. En lugar de hablar de la crisis de seguridad o económica, buena parte de la oposición le dedica su tiempo a pelearse por la parodia a Denise Dresser en un programa prácticamente sin audiencia; a que Andrés Manuel López Obrador traiga los zapatos sucios, o que a la senadora Jesusa Rodríguez no le gusten los tacos de carnitas.

Es tan recurrente esto, que a veces pareciera que el gobierno lo hace a propósito: cometer errores calculados o hacer declaraciones polémicas, a modo de anzuelos para que la oposición los muerda y se mantenga distraída. Mientras, ellos desmantelan las instituciones, recortan el presupuesto, cooptan clientelas y centralizan más y más el poder.

Por supuesto, es perfectamente válido e, incluso, necesario, ejercer una crítica plena al gobierno, desde los temas más relevantes de política pública hasta sus múltiples pifias. Más aún, para ello hay que echar mano del humor y la irreverencia inteligentes. Sin embargo, es más importante centrarse en lo sustantivo, como la crisis en el sector Salud, y no lo anodino, como los dichosos cacahuates.

Hay que ser críticos, pero también estratégicos. No podemos convertir cada polémica irrelevante en una cruzada nacional que no lleva a nada.

Los anzuelos están diseñados para que la oposición se mantenga en la marginalidad, y nunca tenga capacidad de poner la agenda mediática ni política con temas trascendentes. El futuro del país está en riesgo, creo no exagerar, por ello debemos escoger mejor nuestras batallas para darlas con mayor fuerza e impacto.

GUILLERMO LERDO DE TEJADA SERVITJE

DIPUTADO EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

@GUILLERMOLERDO

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