Anulación en Puebla, epicentro de violencia política

Puebla concentró 19% de las agresiones globales en contra de candidatos y precandidatos de oposición

Rubén Salazar Vázquez / DIRECTOR DE ETELLEKT
Rubén Salazar Vázquez / DIRECTOR DE ETELLEKT

Durante el proceso electoral 2017-2018, Puebla fue el principal epicentro de violencia política en el país con un total de 125 agresiones contra actores políticos de las 774 que Etellekt registró a nivel nacional. Pero la situación fue más allá, de los 409 aspirantes a puestos de elección agredidos en este proceso, 75 pertenecen a Puebla (18%). Durante esta elección, por vez primera, Etellekt registró los ataques en contra de opositores y Puebla también encabeza la lista a nivel nacional con 65 de los 340 candidatos de oposición agredidos en todo el país. Puebla concentró 19% de las agresiones globales en contra de candidatos y precandidatos de oposición a nivel nacional.

Y es precisamente en Puebla, donde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) podría anular en los próximos días la elección para gobernador del pasado 1 de julio, que había dado el triunfo a la candidata oficialista de la coalición Por Puebla al Frente, Martha Erika Alonso, entre otras inconsistencias, por el indebido resguardo de la paquetería electoral de parte de los consejeros del Instituto Electoral del Estado de Puebla (quienes dicho sea de paso, fueron nombrados por el Instituto Nacional Electoral) y actos de violencia registrados en al menos 59 casillas, según consta en el proyecto de resolución del magistrado electoral José Luis Vargas Valdez.

El proyecto de resolución para anular la elección a gobernador en Puebla reviste un asunto de gran relevancia para garantizar elecciones democráticas en el ámbito estatal y municipal en el futuro, que estén libres de cualquier injerencia gubernamental.

Pues en un contexto en donde las fuerzas de oposición como el Partido Acción Nacional expresan sus temores de una posible reelección del presidente Andrés Manuel López Obrador, paradójicamente dos ex gobernadores panistas, Rafael Moreno Valle en Puebla y Miguel Ángel Yunes Linares en Veracruz, habrían impulsado su reelección simulada al lanzar a dos de sus familiares como candidatos oficialistas a sus respectivas gubernaturas, una realidad que se reproduce también en el ámbito municipal.

El problema radica además en que esta imposición viene acompañada del posible uso de la violencia, de parte de los gobiernos en turno, como instrumento de competencia político-electoral en contra de sus adversarios, lo cual pudo vulnerar la equidad de la contienda. Tan sólo el día de la elección, Etellekt contabilizó un total de 138 agresiones globales hacia políticos a nivel nacional, de las cuales 28 ocurrieron en Puebla, todas en contra de opositores. Incluso en la transición, Puebla continuó siendo el estado con los mayores niveles de violencia política, con un total de 24 de las 151 agresiones a nivel nacional, superando a Veracruz, quien ocupó el segundo lugar con 16 agresiones.

Con este contexto de cifras presentado desde hace meses por Etellekt, ¿podemos tener una democracia de avanzada y autoridades democráticamente electas cuando a nivel local la violencia y no el voto decide el resultado de una elección? La decisión la tiene ahora el TEPJF.

 

RUBÉN SALAZAR VÁZQUEZ

DIRECTOR DE ETELLEKT

@ETELLEKT_

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