Ante el fracaso del gobierno, la censura

En la era digital es innegable que se desvirtúa la información a través de mecanismos con miles de “robots” que posicionan tendencias en las redes sociales

Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN /   Columna Invitada
Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN / Columna Invitada

Una prensa crítica que interpela al poder es sinónimo de una democracia moderna y saludable, pero a López Obrador lo ponen nervioso los cuestionamientos y opta por narrar historias sin sentido o hacer bromas que ya a nadie le hacen gracia; basta recordar que su estrategia para evadir las preguntas agudas en los debates presidenciales en 2018, era la misma.

Tras once meses de gobierno, la estrategia de seguridad del gobierno federal es un rotundo fracaso y el punto de quiebre fue el llamado Culiacanazo que ha afectado la imagen presidencial. El 54% de los mexicanos no cree la versión del gobierno sobre lo que sucedió con el hijo de El Chapo, mientras que 72% considera que el gobierno está ocultando información. Así de grave es la situación.

En un intento por limpiar la imagen presidencial, el Gabinete de Seguridad acudió a la mañanera para dar un informe pormenorizado sobre lo sucedido en Culiacán, pero como ya es costumbre en la 4T, la explicación dejó más preguntas que respuestas. Mientras que algunos medios complacientes cuestionaban sobre los resultados del baseball, los críticos exigían respuestas.

El presidente al verse acorralado arremete contra la prensa haciendo acusaciones tan graves que rayan en amenazas veladas; es peligroso que el primer mandatario de México considere a la prensa como parte de sus adversarios y se dedique a descalificar su labor que, nunca infalible, sostiene la libertad de expresión. Parece que el tabasqueño concibe a la prensa como un espacio de replicación de sus mensajes institucionales y no como el espacio de análisis crítico en el que se ha convertido.

Es incongruente que pregone que las mañaneras son un ejercicio inédito de transparencia, por un lado, y por el otro arremeta contra la prensa cuando ésta hace preguntas que le incomodan en su posición como gobierno.

Ahora bien, desviar el debate hacia una acusación velada de un supuesto Golpe de Estado en su contra, es una manipulación vil de la opinión pública y expone una estrategia de autovictimización ante la falta de resultados del gobierno.

En la era digital es innegable que se desvirtúa la información a través de mecanismos con miles de robots que posicionan tendencias en las redes sociales, pero lo revelador es que, tras lo sucedido en Culiacán, se movilizaron miles de cuentas para empoderar mensajes de apoyo al presidente y no a los culiacanenses que vivieron el terror de la violencia del narcotráfico.

La inevitable consecuencia de la alteración del tráfico de información en redes sociales es la radicalización de las narrativas, ya que en medio de esa especie de guerra mediática digital se encuentran millones de personas reales cuya libertad de expresión es desincentivada por esta vorágine de información que tiene como estrategia ante el fracaso del gobierno, la censura.

POR MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO

SECRETARIA DE ASUNTOS INTERNACIONALES DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL 

COLABORADORA

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