Ante el feminicidio, nos acompañamos

En Aguascalientes, como en el resto del país, la violencia feminicida está amparada por instituciones con poca capacitación

Violeta Sabás Díaz de León/ Articulista/ Opinión de El Heraldo de México

Tenemos diez días para presentar una apelación, es el feminicidio de una mujer aguascalentense cuyo caso inicialmente fue cerrado como suicidio.

Tenemos que enfrentar un sistema penal caduco, entre jueces y leyes androcéntricas, con la complicidad patriarcal que nos quiere ver cansadas, que nos quiere hacer desistir.

Mientras corremos lloramos y gritamos su nombre… sus nombres, porque el tiempo apremia, porque resistir es el primer acto para enfrentar al Estado feminicida y su impunidad.

En Aguascalientes, como en el resto del país, la violencia feminicida está amparada por un Estado incapaz, instituciones y funcionariado público con poca capacitación en la atención a víctimas y la incapacidad en el seguimiento de protocolos en casos de muerte violenta de mujeres.

Sus jueces, directores, secretarios y fuerza pública se burlan de nosotras con sus declaraciones en medios, sus puertas cerradas y sus sentencias sin perspectiva de género.

De acuerdo con una serie de sentencias nacionales e internacionales, las distintas instancias de impartición de justicia tienen la obligación de implementar protocolos de actuación en los casos de la muerte violenta de mujeres, sin embargo, en la práctica, las instituciones no cuentan con personal capacitado para el seguimiento de estos protocolos, la evidencia se pierde y los peritajes, la mayoría de las veces, nunca llegan o tienen que esperar meses, las carpetas de investigación no se integran correctamente y las víctimas y sus familias son revictimizadas por la información que se filtra a medios.

El acceso a una carpeta de investigación, el cual es un derecho de las víctimas, de las familias y su asesoría jurídica, se vuelve un proceso tortuoso en instituciones amparadas por la alianza patriarcal y sus leyes androcéntricas.

Acceder a una carpeta implica sortear la burocracia omisa que no quiere que se tenga acceso a información vacía, sin avance y mal integradas.

Implica pedir a las autoridades como si se tratara de un favor; aprender lenguaje especializado para entender las palabras plasmadas en las actas; implica repetirles que acceder a la carpeta es un derecho.

Hemos visto retrasos en las investigaciones, omisiones y negligencias como en el caso de Miriam, una niña cuya muerte violenta iba a cerrarse como suicidio sin investigación previa ni reconocimiento de las violencias que vivió y cuya carpeta de investigación CI/AGS/06394/04-17 no muestra ningún avance, o la carpeta CI/AGS/14357/07-17 de Lisvian Sarahí, feminicidio que a dos años y medio de ocurrido, sigue sin una línea de investigación que dé con el o los responsables del asesinato.

Escribimos desde la experiencia, desde el dolor, la impotencia y la rabia. Desde el corazón que abraza el grito de abuelas, madres, hijas que claman justicia. Escribimos desde el trabajo colectivo por la justicia en los casos de feminicidio en Aguascalientes

Escribimos porque necesitamos ocupar todos los espacios que se nos dan para recordar que no estamos todas.

 

POR VIOLETA SABÁS DÍAZ DE LEÓN
*COORDINADORA DEL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA SOCIAL Y DE GÉNERO DE AGUASCALIENTES

@FEMINISTAGS

¿Te gustó este contenido?



Escribe al menos una palabra.