Andrés Manuel, ahora contra la vieja bruja

Sin ilegalidades, la 4T está acabando con actores centrales del desafuero

Verónica Malo Guzmán
Verónica Malo Guzmán/ El Heraldo de México / Columna Tres en raya

1.- Jóvenes, viejas, muertas o vivas, las brujas son muy molestas: Niklaus Mikaelson, híbrido entre hombre lobo y vampiro. Yo añadiría que tales criaturas maléficas, además de molestas, son dañinas. Hemos sufrido los estragos de la magia negra de dos de ellas.

Una, Elba Esther, ha condenado a nuestros niños a la peor educación. La otra bruja, Marta Sahagún, dio toloache envenenado a Vicente Fox para llevarlo a atacar con el desafuero a López Obrador. Seguimos padeciendo las consecuencias de aquel atentado político contra un hombre de izquierda con el que se puede estar de acuerdo o no —personalmente no lo estoy—, pero al que jamás se debió amenazar con la cárcel solo para sacarlo de las boletas presidenciales en 2006.

2.- Toda buena historia necesita una bruja malvada: Hayley Marshall, mujer lobo. Para que tenga un final feliz el desastre de 2004 (desafuero de AMLO) y 2006 (elección que, fraude o no, dividió a México), el hombre al que se quiso aniquilar con los sortilegios de Marta, se sabe obligado a poner fuera de combate a la bruja que Fox confundió con princesa.

Ni bromeo ni especulo: apelo a la lógica. Hechos recientes demuestran que la 4T sin ilegalidades, con una dosis de desquite, está acabando con actores centrales del desafuero.

Veamos: (i) Rosario Robles está en la cárcel. (ii) Se volvió a llevar a prisión, así fuera por unos días, al autor principal del ataque contra AMLO cuando este era jefe de gobierno capitalino: sí, Carlos Ahumada, el ex compañero de Rosario, no tan bruja como las otras, pero con lo suyo. (iii) El ministro renunciado Medina Mora, como encargado del espionaje del Estado tuvo su papel en el desafuero. (iv) El abogado Collado, otro que se revolcó en aquellos lodos, cercanísimo a los jefes —Diego Fernández de Cevallos y Carlos Salinas de Gortari— tiene rato en el reclusorio.

Pragmático, Andrés Manuel sabe que no puede ir por Salinas (probablemente sus acciones indebidas, prescribieron), tampoco por Fox (el ranchero de Guanajuato es muy popular) ni perseguir a Diego (tiene tantos aliados en los medios que aturdiría a la 4T).

3.- Veremos terminarse el reino de las brujas, sus hechizos se disolverán, y la gente recuperará su motivación: devolver al gobierno sus verdaderos principios. ¿Viene al caso esta expresión de Jefferson? Sí…, sólo si el presidente López Obrador combate a la bruja malvada con la ley y sin generar una cacería de brujas.

Curioso, la frase cacería de brujas —como sinónimo de castigar inocentes— no aplica a Marta Sahagún, de culpabilidad evidente. ¿Que no se le puede probar nada porque ella no gobernó? A Marta no se le pueda acusar, pero ¿qué tal a sus hijos, que llegaron a Los Pinos sin un quinto y salieron como potentados?

Ahí dejo por lo pronto la historia que espero no termine años más tarde en un retorno de la bruja. Parafraseo el viejo libro de Pauwels y Bergier porque, ya lo vimos, Elba Esther iba a extinguirse en leña verde, pero sobrevivió y ahí anda ahora con todo su poder recuperado.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
[email protected]
@MALOGUZMANVERO

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