Migrantes: entre el muro y la batalla electoral

Trump está en campaña rumbo a una eventual reelección y parece estar apostando a la construcción del muro con una disyuntiva de todo o nada

Mauricio Farah / Especialista En Derechos Humanos / Heraldo de México
Mauricio Farah / Especialista En Derechos Humanos / Heraldo de México

El presidente Donald Trump sigue empeñado en el trueque que planteó al Congreso: o le dan 5 mil 700 millones de dólares en 2019 para la construcción de su muro o no hay presupuesto y, por lo tanto, mantiene cerrado parcialmente el gobierno.

Así se han cumplido 23 días, con lo que este cierre se ha convertido ya en el más largo de la historia de la Unión Americana.

El discurso de Trump ha cambiado: ahora dice que el muro será de acero y no de cemento y que sólo necesita construir alrededor de 800 millas (mil 287 kilómetros) porque ya hay mil kilómetros de valla y porque en diversas partes de la frontera hay obstáculos naturales como ríos salvajes y violentos (en el lenguaje de Trump todo es apocalíptico).

En cuanto al financiamiento, dice que México ya lo está pagando por las supuestas condiciones ventajosas para Estados Unidos en el nuevo tratado de comercio, lo que es más un recurso retórico que un hecho demostrable.

Con el monto que exige al Congreso, el presidente estadounidense quiere construir 234 millas de muro, contratar a 750 nuevos agentes fronterizos y aumentar en 11 mil las celdas para indocumentados a fin de llegar a 52 mil lugares. Ninguna de estas medidas es novedosa. Muro, celdas y agentes se han ido incrementando desde hace 25 años, y sus predecesores Clinton y Bush han aumentado estos rubros. Y ninguna, desde luego, detuvo la inmigración indocumentada y sí contribuyó al sufrimiento de los migrantes, e incluso a la muerte de los miles que han fallecido a lo largo de los años en la franja fronteriza.

Pero es sabido que para Trump, el muro es un himno de batalla electoral, en cuya estridencia lo que menos importa es la suerte de los migrantes.

Ante la oposición que representa la postura de los legisladores demócratas, a la que se han sumado algunos republicanos, el presidente dice que puede declarar un Estado de Emergencia Nacional para contar con facultades especiales y construir el muro sin la aprobación del Congreso, pero éste es el único que puede asignar fondos, de manera que el tema podría ir a litigio ante la Corte Suprema de Justicia.

Para argumentar la declaratoria de emergencia, Trump ha dicho que se debería a la crisis humanitaria en la frontera, lo que no es un reconocimiento de lo que padecen los migrantes, sino un recurso efectista para dar soporte a su obsesión.

El mandatario está en campaña rumbo a una eventual reelección y, por lo pronto, parece estar apostando a la construcción del muro con una disyuntiva de todo o nada.

Se trata de una lucha de fuerzas entre Trump y demócratas no tanto para ganar ahora un episodio sino la Casa Blanca dentro de dos años. Y los migrantes, una vez más, están en medio, a pesar de que su trabajo y su aportación a la economía estadounidense están más allá del estruendo electoral.

 

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@mfarahg

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