Anaya, tan joven, pero tan viejo

Anaya se está dedicando a patear el avispero y buscarse nuevos enemigos, lo cual lo retrata como el más fiel representante del autoritarismo político

Anaya, tan joven, pero tan viejo

Como el rival más vulnerable llega Ricardo Anaya a la contienda presidencial: siendo el más joven de los candidatos, apenas 38 años, paradójicamente es quien representa ahora las más añejas prácticas políticas, al haberse autoimpuesto como abanderado, no sólo del PAN, sino de la coalición ahora llamada Por México al Frente.

 

Sin mayor consideración, el chico maravilla que pretende convertirse en Presidente, cerró la contienda a personajes como Rafael Moreno Valle y Miguel Mancera, quienes pedían que el candidato del Frente fuera seleccionado en una votación abierta a la ciudadanía.

 

Anaya estimó que lo mejor sería pactar con el PRD, un partido que ya no rebasa el 12 por ciento de la votación nacional y que depende de alianzas para sobrevivir políticamente. Y, sin mayor explicación, acomodó todo para imponerse como candidato.

 

Además, no ha tenido tacto para curar heridas: tras su nominación, el domingo, ni se ha reunido con Moreno Valle, ni con Mancera. Además, en su discurso ante la plana mayor panista, tundió a los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, ambos emanados del PAN, porque, dijo, no desmantelaron la corrupción en el país.

 

¿El resultado?: Calderón posteó en Twitter que con la nominación de Anaya fue un autodestape con sabor a PRI, que con ello ese partido (PAN) murió, y que es triste ver la pérdida de valores, identidad y alma del PAN.

 

Fox, por su parte, se reunió con José Antonio Meade, el abanderado presidencial del PRI, quien desde el momento de su postulación, buscó a los que quedaron fuera de la contienda interna y ahora está mostrándose como el político de altura que dialoga y construye con actores y fuerzas políticas no priistas.

 

En términos coloquiales, Anaya se está dedicando a patear el avispero y buscarse nuevos enemigos, lo cual lo retrata de pies a cabeza como el más fiel representante del autoritarismo político rancio y caduco, y ni su alianza con el PRD le da legitimidad en la izquierda progresista del país.

 

Por algo, el ícono de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas, acompañó a Miguel Mancera en el anuncio en el que bateó coordinar la campaña del panista.

 

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Sin rodeos anda el candidato del PRI a la jefatura de Gobierno de la CDMX, Mikel Arriola. A su parecer, el mejor candidato que podría elegir el PRD para la contienda del 1 de julio de 2018 es Salomón Chertorivski, ex secretario de Desarrollo Económico capitalino y quien fuera su jefe en la Secretaría de Salud federal, en el último año del gobierno de Felipe Calderón. Y como sabe que los dados en el sol azteca se van a inclinar hacia Alejandra Barrales, Mikel considera invitarlo a sumarse a su campaña.

 

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EN EL VISOR: Pasó un tanto desapercibido, incluso para el entrevistador, que AMLO se comparara con Jesucristo. Fue en la charla que tuvo con Jorge Ramos, para Univisión. El aspirante presidencial de Morena equiparó su historia a la de Jesús.

 

Columna anterior: Abarca y Salgado: los pactos de AMLO

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