AMLOVE para los niños

El sexenio anterior quedó a deberle a la nación en protección de menores; México entre los más violentadores de niños

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Andrés Manuel López Obrador tiene muchas oportunidades de pasar a la historia como un reformador. Y una de ellas, es de la mano de los niños. El domingo se cumplieron tres años de la instalación del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), cuyo secretario ejecutivo es Ricardo Bucio.

Y hoy, cuatro años desde que la ley fue publicada en el Diario Oficial de la Federación. Un poco de organigrama para entender el asunto. El presidente del sistema es el mismísimo Presidente de la nación, aunque el organismo depende de la Secretaría de Gobernación.

Muchos se preguntan qué pasará con Sipinna durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y si Bucio permanecerá al frente. Por ley, el secretario ejecutivo es nombrado y removido por el Ejecutivo. Y aunque el texto salido de las cámaras no establece un tiempo de mandato, se espera una ratificación. Bucio ya habría tenido contacto directo con Alejandro Encinas –subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de la Segob– y su jefa, Olga Sánchez Cordero, al frente de una de las secretarías más importantes del país. Como dije, la ratificación no es necesaria por ley, pero sería saludable, institucionalmente hablando.

¿Por qué continuar con Sipinna? Porque gracias a la ley que fundamenta el sistema, México tiene uno de los protocolos de protección de menores más avanzados del mundo. Uno que a tres años de su creación tiene cobertura en todos los estados del país, con una ley homologada, que ya cuenta con oficinas en mil 752 de los dos mil 458 municipios y que ha logrado todo eso con un presupuesto paupérrimo. Cincuenta millones en 2018.

Debe continuar porque la ley y el sistema nacieron durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, sí, pero no fueron su prioridad. No son su legado. La ley fue posible a una impecable tarea de negociación de un grupo organizado de la sociedad civil. Sería un error pensar que es una ley de Peña.

¿Por qué Ricardo Bucio debe permanecer? Porque es uno de los activistas en derechos humanos más serios que tiene el país. Y porque no sólo ha demostrado su compromiso en el activismo, sino su efectividad en la función pública; ambas cosas suelen estar disociadas.

López Obrador tiene una oportunidad de oro en las manos. Las herramientas legales existen, ahora es un tema de voluntad política hacer que el Sipinna tenga más fuerza, más efectividad. El sexenio anterior quedó a deberle a la nación en materia de protección de menores. México es uno de los países del continente con mayor violencia infantil… seis de cada 10 sufren maltrato.

El reto que el Sipinna tiene por delante sólo es posible si AMLO lo hace suyo, si apoya a Bucio y si se estandarizan las oportunidades. La enorme diferencia de recursos en los estados debe terminar. En Coahuila hay una policía especial para la niñez. Algo que contrasta terriblemente con las oficinas de Sipinna donde sólo hay una persona. Así de sencillo.

 

[email protected]

@gabrielbauducco

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónMartha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

La mirada de Santiago Nieto