AMLO y la revocación de mandato

La revocación de mandato , debe de tener una serie de candados y supuestos perfectamente delineados, porque quitar a un gobernante de su cargo, quiérase o no, genera inestabilidad política, gubernamental y entorpece la gestión pública

Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México
Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México

La semana que concluyó, vaya que tuvo un tema por demás relevante, que tiene que ver con las bases y criterios de constitucionalidad que organizan y rigen la vida jurídico-política de nuestro México: la iniciativa de la revocación de mandato a medio término del sexenio del Presidente, llevada a la par de las elecciones intermedias para la renovación de la Cámara de Diputados. Al respecto, vale hacer algunas consideraciones:

1. Ya nuestra carta magna, en su título cuarto, artículos 108 al 114, contempla mecanismos para separar de su cargo a servidores públicos de elección, entre ellos, por supuesto al Presidente, tales como el juicio político y el desafuero.

¿Vale la pena revisar estos mecanismos y hacerlos más ágiles y abiertos? Sí, ante los casos de abuso del poder e ineptitudes de varios gobernantes, explorar mecanismos de separación del cargo parece algo necesario y prudente, a fin de evitar daños y quebrantos económicos que luego se prohíjan.

2. AMLO fue electo y asumió la Presidencia bajo ciertas reglas constitucionales, incluyendo las ya referidas de responsabilidades de los servidores públicos, por lo que no es dable, en su sexenio, aplicar otras.

3. Pensar que el planteamiento de la revocación de mandato es un asunto sencillo y basta el voluntarismo del presidente López Obrador, me parece que es no entender la magnitud y posibles consecuencias de lo que se pretende aprobar o si se entiende e insiste es que existe una intención cínica y aviesa.

En primer lugar, debe de tener una serie de candados y supuestos perfectamente delineados, porque quitar a un gobernante de su cargo, quiérase o no, genera inestabilidad política, gubernamental y entorpece la gestión pública.

En segundo, un planteamiento de que se lleve a cabo conjuntamente con la elección de los diputados federales de 2021, que además será concurrente con 13 gubernaturas, pareciera una intención de aprovechar el liderazgo y popularidad del Presidente, así como los recursos del gobierno federal; en efecto, los nuevos esquemas de apoyo social, como entregas directas de recursos económicos a adultos mayores, jóvenes (ninis), etc., en los que es el gobierno federal quien los entrega de manera directa a nombre del presidente López Obrador, estamos, sin duda, en un escenario en los que los recursos públicos se utilizan de manera facciosa y parcial, influyendo negativamente en la equidad de la competencia electoral y, si a eso le añadimos la promoción de la imagen de AMLO, pues es un coctel inaceptable para una contienda que quiera definirse como equitativa y democrática, que además viola el artículo 134 de nuestra Carta Magna.

Así pues, el referéndum revocatorio requiere de una discusión abierta como propone Juan Carlos Romero Hicks y, de aprobarse, como señala Luis Carlos Ugalde, no debe ser en la misma fecha de las elecciones y no puede ser solicitado por el Presidente. Cuidar y conservar la frágil y aún verde democracia mexicana nos obliga a estar atentos, trabajándola y edificándola día con día, sin perder de vista su objetivo: el bien ser y estar ciudadano, y ser capaces de enfrentar y contener las posturas y actitudes que atentan contra ella, como lo es esta propuesta de revocación de mandato.

 

Ex representante del PAN ante el INE

@pacogarate

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