AMLO y la élite religiosa

Suele tomar pasajes bíblicos y hacer citas textuales de las Sagradas Escrituras

AMLO y la élite religiosa

Ningún Presidente en los últimos sexenios había logrado convertir la fe en un activo político como Andrés Manuel López Obrador.

No olvidar incluso, que en un acto de campaña en Nuevo Laredo se confesó cristiano y seguidor de Jesucristo, y ya en funciones de Presidente, parece vulnerar la separación Iglesia-Estado.

Basta echarle un ojito a su plan de crear una Constitución Moral como guía de valores para condicionar los patrones de conducta de los mexicanos, al grado tal de comparar su proyecto con el Nuevo Testamento. O seguir las mañaneras y discursos oficiales en los que suele recurrir a pasajes bíblicos, así como a hacer citas textuales de las Sagradas Escrituras, lo que propicia comparaciones burlonas con homilías dominicales.

El caso más reciente ocurrió el viernes, al acudir a Badiraguato, Sinaloa, tierra de El Chapo Guzmán. Lo dice la Biblia, no hay que hacer juicios temerarios.

El asunto viene a cuento porque hasta ahora muy poco se ha discutido desde el otro lado del gobierno o a manera abierta el papel de la religión y su relación con el nuevo Poder Ejecutivo. El sistema político sufre transformaciones en la presente administración pública. Vemos cómo cambia o se mueve el rol de las élites en los sectores económico, cultural, político y militar. Pero ¿Y la Iglesia católica qué? ¿Y las otras religiones qué?

Según expertos académicos, la Iglesia católica posee 80 por ciento de seguidores en el país, y se trata de otro de los poderes fácticos en el ámbito sociopolítico. Ciertamente este acercamiento a la Iglesia no es idéntico, ni tiene la misma naturaleza que tiene una institución política, pero sí tiene analogías. De allí que los peligros son también análogos, no idénticos, refiere Vicente Godínez Valencia, investigador de la UNAM.

Por todo lo anterior llama la atención una actividad reciente en el Senado, desapercibida en medio de escándalos o temas polémicos y de gran calado como la Guardia Nacional. La apertura del Senado en el ámbito religioso convocó el fin de semana a diferentes personalidades al Foro Interamericano de Colaboración y Diálogo Interreligioso, que trató sobre la libertad religiosa con la presencia de la subsecretaria de Gobernación en la materia, Diana Álvarez Maury. En este nuevo gobierno buscamos un nuevo enfoque y un replanteamiento de las relaciones con las iglesias, asociaciones y agrupaciones religiosas. Debemos proponer y coordinar estrategias de colaboración con todos los grupos para dar seguimiento a mecanismos de consenso y acuerdos que ayuden a la cohesión social, a la prevención social del delito y la reconstrucción del tejido social para una cultura de paz, dijo la funcionaria.

El debate se centró en la necesidad de garantizar el ejercicio de dicho derecho. Los participantes, en buena parte cristianos, valoraron realizar cambios a la Ley de Asociaciones Religiosas. No podemos perder de vista este tema, porque también se propuso incluir enseñanzas de paz en la educación pública.

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