AMLO y el G20

¿Cuánto tiempo le tomó a AMLO explicar que los mexicanos somos genéticamente superiores gracias al mestizaje?

Julio Patán / Malos Modos / Heraldo de México

Ayer, el país sobrevivió a un momento durísimo: la mañanera se retrasó hasta las ocho, o sea que empezó una hora y media después de lo habitual, porque el Presidente tuvo reunión con el G 20, por el coronavirus. No pudo llegar a la cita como acostumbra: el mundo lo necesitaba.

Sabemos por el apretado resumen que nos ofreció de la junta que habló de la familia, el petróleo y la fraternidad universal. No obstante, quiero pensar que en la reunión tuvo oportunidad de tocar muchos más asuntos, es decir: de dar cátedra; de compartir su sabiduría con el resto del orbe; de ofrecerle una guía que, bueno, le urge. Como no tenemos más detalles, tendré que limitarme a hacer preguntas:

¿Cómo habrá traducido el equipo obradorista lo de detente, enemigo…?

Cuando nuestro tlatoani le enseñó a los líderes de las potencias económicas sus estampas milagrosas, ¿llevaba el trébol que no estaba en su cartera la vez pasada?

¿Cuánto tiempo le tomó explicar lo de que los mexicanos no tenemos bronca porque somos genéticamente superiores gracias al mestizaje?

¿Replicarán en otros países lo de los cachitos de lotería y el avión presidencial para financiar la medicina pública?

¿Cómo asimiló la delegación gringa que frente su plan de dos billones de dólares, nosotros planteemos una política de ayudas de 25 mil varos y comidas familiares en puestos de barbacoa y suadero? ¿Se dejó sentir una oleada de optimismo cuando resonaron las palabras Dos Bocas?

¿Cómo sobreviven los países que no tienen una fuerza moral? ¿Se tomaron bien los chinos y los italianos que les dijeran que, a diferencia de ellos, nosotros sí somos una cultura milenaria, y que a las culturas milenarias los virus no las afectan?

La presentación del Presidente, ¿incluyó las palabras de Miguel Barbosa sobre que el virus sólo le hace daño a los fifís? ¿Se ofendieron los representantes de los otros países cuando el nuevo referente de la izquierda mundial les explicó que en México sí nos encanta la vida familiar, no como en su mundo sin valores, y por lo tanto no tenemos que gastar en salud pública, porque nuestras abues nos hacen tecito de manzanilla y nuestras hijas nos cuidan las gripas?

Poco antes de la reunión, Hugo López-Gatell anunciaba que el gobierno federal cerraba hasta nuevo aviso, salvo, claro, por ciertas áreas que no pueden parar de trabajar en momentos como estos.

Evidentemente, los líderes de las otras grandes economías se sentirán tranquilísimos de saber que, por ejemplo, Alfonso Durazo y el licenciado Bartlett seguirán activos. Ahora bien: ¿está el mundo preparado para seguir adelante sin, digamos, Irma Eréndira Sandoval?

¿Cómo asimilaron la noticia cruel Angela Merkel, Putin, Macron?

Llénense de orgullo, mexicanas, mexicanos. Estamos en boca de todos: tenemos, ya, un líder de alcance mundial.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM
@JULIOPATAN09

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