AMLO va por todo el poder

Al Presidente le toca cumplir la Constitución, no cambiarla por decreto

Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

El Presidente ha decidido brincarse al Congreso, saltarse la Constitución y cambiarla por decreto porque no le gusta lo que dice. El asunto es tan osado como peligroso. El hecho de que un presidente no considere relevante que el Poder Legislativo legisle y decida que será él quien escriba o borre artículos completos o párrafos de la Carta Magna que no le agraden, es un riesgo que tendría que encender los focos rojos.

En un país de leyes, donde hay –o debería haber- división de poderes y contrapesos que confluyen a través de ellos, el Presidente luce convencido de borrarlos del mapa. Si antes, con las ternas de la Comisión Reguladora de Energía y la designación de tres comisionados afines que fueron dos veces bateados por el Senado, quedó claro que Andrés Manuel López Obrador estirará la liga para salirse con la suya, el memorándum que ayer envió a los titulares de la SEP, Hacienda y Gobernación para dejar sin efectos la mal llamada Reforma Educativa representa la afrenta más visible a la división de poderes.

Personalmente me parece que el dictamen que ya fue avalado por comisiones en San Lázaro para enterrar la anterior reforma y plasmar en la Constitución una nueva, es bueno. El fondo, lo realmente importante, es la legalidad de los actos del Presidente.

AMLO ha ordenado a su gabinete dejar de cumplir la Constitución porque los números no le alcanzan en el Congreso para revertir la Reforma Educativa. Es un abierto desacato al Estado de Derecho. No he leído a un solo jurista que opine lo contrario. En el camino, con su decisión, el Presidente se llevaría entre las patas a los integrantes de su gabinete a quienes instruyó por escrito, violar la ley. Al Presidente le toca cumplir la Constitución, no escribirla, mucho menos cambiarla por decreto. Lo dice el artículo 72 de la Constitución. La habilidad al hacerlo, eso sí, es impecable. Madruga al Congreso en pleno periodo vacacional de Semana Santa, mientras el Legislativo no está sesionando; lanza un guiño a la CNTE que lo tiene arrinconado; se lava las manos por la reforma que sigue vigente; y construye la narrativa de que él quiso echar abajo la mal llamada Reforma Educativa, pero ni el Legislativo ni el Judicial –donde terminará el memorándum-, se lo permitieron.

Las atribuciones de cada poder son clarísimas. Al Legislativo le toca discutir, escribir y aprobar leyes. Al Ejecutivo, ponerlas en marcha. Al Presidente eso no le importa –porque dudo que no lo sepa-. Él ha decidido ya no dar un manotazo en la mesa, sino un golpazo a quienes están sentados en ella.

-OFF THE RECORD

Lo que terminó de contaminar una discusión que, aunque lenta, avanzaba, fue el choque CNTE-SNTE-Elba Esther Gordillo so pretexto de la próxima elección de la dirigencia del sindicato.

*Por vacaciones, esta columna baja la cortina unos días. Nos encontramos en estas páginas el lunes 29 de abril.

 

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@MLOPEZSANMARTIN

 

 

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