AMLO, pagando los errores de Salinas de Gortari

"En 1994 le exigieron a México nuevos acuerdos ambientales y leyes laborales más modernas. No obstante, México las cambió en papel, pero nunca las cumplió"

Armando Guzmán /  El qué y porque desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

La pregunta que millones de personas se hacen hoy es si ya las tarifas al acero y aluminio son historia y si ya hay una nueva ley laboral en México, entonces ¿por qué los congresistas demócratas en Washington la están haciendo de tos, para ratificar el nuevo Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, llámele usted T-MEC. Me doy cuenta que es jueguito político.

Los cuates demócratas saben que un tratado comercial exitoso le beneficiará a todo Norteamérica, pero irónicamente a quien le beneficiará muchísimo también es al joven Trump, y ese es un problema hoy, porque ayudarlo a reelegirse sería una estupidez histórica.

Y que conste que el Congreso en esta ciudad sabe muy bien que en 25 años de existencia este acuerdo facilitó e impulsó el desarrollo de las plataformas de producción de las armadoras y las fábricas de automóviles, y eso benefició a los tres países, pero francamente a quien le dio una ventajota enorme fue a EU.

Así, ¿cuál es el problema? La mejor forma de mover el nuevo tratado a una aprobación es que se escuchen las voces de los industriales y los agricultores estadounidenses que en los 25 años del tratado pasaron de la pobreza a la riqueza y con ellos millones de mexicanos y canadienses encontraron formas más exitosas de ganarse la vida.

Los únicos capaces de magnificar esas voces para que los demócratas del congreso de EU no las ignoren, son los cabilderos y su industria del lobby que trae en la bolsa al Congreso de Estados Unidos. Al Presidente de México no le gustan los cabilderos, pero esta gente es como los árbitros del fútbol, no le gustan a nadie, pero el juego está en sus manos.

Todos en esta ciudad esperábamos la bronca de los demócratas negándose a ratificar el tratado, que Robert Lighthizer, representante comercial de EU le metió al texto del tratado, cuanto detalle le exigieron. Estoy seguro que al presidente Andrés Manuel López Obrador los cabilderos le caen mal porque son una expresión de corrupción pública de EU, pero si México no paga un montón de millones de dólares en cabilderos para empujar el tratado, va a estar difícil que los demócratas se olviden que en 1994 también le exigieron a México nuevos acuerdos ambientales y leyes laborales más modernas. Y que México las cambió en papel, pero nunca las cumplió. Imagínese a AMLO pagando por los errores de Carlos Salinas de Gortari.

¿Sabe cuál es el mayor peligro? Que Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, demande ejercer su prerrogativa como hizo con el tratado comercial con Colombia en2007 y saque al T-MEC de la vía rápida alegando que Trump violó varias veces la autoridad que el Congreso le dio bajo la ley de promoción de comercio exterior.

Conclusión: Eso mataría la consideración del tratado hasta que Pelosi se vaya del Congreso, algún día. Sr. Presidente, contrate usted cabilderos y quítese de un broncón.

Por Armando Guzmán

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo