AMLO ofrece un cielo con demonios

Imposible creer a AMLO cuando dice que es un liberal, que su gobierno ampliará las libertades y que será un verdadero Estado de Derecho

AMLO ofrece un cielo con demonios

Imposible creer a AMLO que con su sola llegada a la Presidencia, de ganar las elecciones del 1 de julio de 2018, se acabará de tajo con la corrupción. Imposible, creer a AMLO cuando dice que es un liberal, que su gobierno ampliará las libertades y que será un verdadero Estado de Derecho.

 

Porque, para empezar, ayer firmó una coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES).

 

El primero es un partido que en los últimos 20 años ha recibido cuatro mil 634 millones de pesos de financiamiento público sin ganar nunca una sola elección estatal. Su único líder en 22 años ha sido, y es, Alberto Anaya, casado con María Guadalupe Rodríguez, actualmente prófuga de la justicia, pues está acusada por la PGR de lavado de dinero y desvío de al menos cien millones de pesos que debían ser destinados a guarderías.

 

El segundo, el PES, es un partido que es un binomio entre las posiciones de derecha, tendientes a la defensa de la vida y la familia, y posturas de izquierda en cuanto a mayor y más justa distribución de la riqueza.

 

Es un instituto político que está en contra del aborto, de las bodas gay, de que parejas del mismo sexo tengan derecho a adoptar y la legalización de las drogas. Un partido cuyo principal logro ha sido la aprobación de las reformas a la constitución de Baja California que conciben al matrimonio como la unión entre hombre un hombre y una mujer.

 

Estos son los aliados de AMLO. Pero hay más ejemplos de por qué es imposible creerle cuando dice que acabará con la corrupción y que será un defensor de las libertades.

 

No es nuevo que Morena es el partido familiar de AMLO, y sus prácticas de nepotismo están a la vista: apenas el lunes su sobrino Adán López Hernández fue ungido como su candidato al gobierno de Tabasco; su segundo hijo Andrés López Beltrán reparte las candidaturas en la CDMX; y su primogénito, José Ramón, controla la estructura en el Estado de México.

 

Además, se ha rodeado de personajes de cuestionable honorabilidad, como el delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado, investigado por presuntos nexos con un grupo de narcomenudistas; Claudia Sheinbaum, su candidata a la CDMX que defendió a la dueña del Colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños y siete adultos durante el sismo del 19-S por haber construido de manera irregular. Y no se diga el señor de las ligas René Bejarano; Lino Korrodi, el de los Amigos de Fox, Fernando González, yerno de Elba Esther…

 

Con esos partidos y personajes, AMLO pretende hacernos creer que su eventual gobierno será de libertades y con cero corrupción.

 

***

 

EN EL VISOR: Hugo Erick Flores Cervantes, líder del PES, nuevo aliado de AMLO, es aquel que, como diputado constituyente, se opuso a que la capital fuera nombrada CDMX porque representa el número romano 610, con significado enigmático (CD = 500 – 100 = 400 / MX = 1,000 + 10 = 1,010 – 400 = 610). Recuerda el apocalíptico 666, símbolo del mal, de la fuerza de Satanás y de su control sobre las almas.

 

¡Válgame!

 

Columna anterior: Anaya, tan joven, pero tan viejo

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