AMLO: La temeraria apuesta por la paz

Si no abate la violencia en el corto y el mediano plazos, su proyecto de transformación será un fracaso

Alvaro Delgado / Historia de lo inmediato / Heraldo de México
Alvaro Delgado / Historia de lo inmediato / Heraldo de México

Ante la peor crisis de derechos humanos, violencia e inseguridad en la historia contemporánea, que este año cierra con el mayor número de homicidios en dos décadas, Andrés Manuel López Obrador ha decidido ejercer el poder como comandante supremo de las Fuerzas Armadas para, paradójicamente, devolverle la paz a México.

¿Por qué López Obrador apuesta su robusto respaldo popular a una estrategia con una vertiente castrense que repudia una influyente franja social, que incluye a muchos de sus simpatizantes? ¿Por qué seguir la ruta de militarizar a los civiles en vez de civilizar a los militares?

La respuesta es obvia: Porque si no abate el gravísimo problema de la violencia, en el corto y el mediano plazos, su proyecto de transformación será un fracaso.

Hace 12 años Felipe Calderón asumió el cargo con nula legitimidad y, alegando que no había corporaciones policiacas sanas, inició una guerra que escaló la violencia a niveles inauditos en su sexenio y en el de Enrique Peña. Desde los primeros días de mi gobierno -dijo Calderón el 2 de julio de 2007- dimos inicio a una guerra frontal contra la delincuencia y contra el crimen organizado, una guerra que sigue una estrategia integral y de largo plazo (…) Sabemos que será una guerra de largo plazo, que no será fácil ni rápido ganarla, que tomará tiempo, que tomará recursos económicos, vidas humanas, pero es una guerra que vamos a ganar con el apoyo de la sociedad.

En política, la semántica cuenta y ahora López Obrador, con una sólida legitimidad, sustenta en la paz su estrategia de seguridad en ocho ejes -colocándose él como el principal responsable-, uno de los cuales ha generado la mayor polémica por integrar la Guardia Nacional con miembros de las policías militar, naval y federal, y mandos operativos castrenses. Preocupa depositar prevención, persecución e investigación de delitos en militares, así se llamen policías, en las 266 coordinaciones en que se dividirá el país, aunque el plan precisa que sobre ellas estarán siempre autoridades civiles y el propio Presidente.

En el ámbito nacional habrá un mando coordinado del Gabinete de Seguridad que estará encabezado por el Presidente de la República, establece el Plan de Seguridad Pública, que prevé reuniones a diario, a las 6:00 horas, que encabezará López Obrador, como lo hizo cuando fue jefe de gobierno de la capital. Pero el Plan Nacional de Paz y Seguridad busca atacar el problema de manera multifactorial y, además de la seguridad pública, prevé otros siete ejes, el primero de los cuales es clave: El combate a la corrupción al más alto nivel y atacar las finanzas del crimen organizado y el lavado de dinero.

López Obrador lo sabe: El 1 de diciembre comenzará el macabro cómputo de muertes relacionadas con la violencia y, así como se juzgó a Calderón y a Peña, se le juzgará a él.

 

Apuntes: Quizá fue por la muerte de la Policía Federal, pero Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino -involucrados en el caso Florence Cassez- asistieron a reuniones con el equipo de seguridad de López Obrador.

 

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@ALVARO_DELGADO

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