AMLO golpea a Yunes, a Del Mazo y se les va

Lo que pasa en Veracruz es clave para la carrera del tres veces aspirante a Los Pinos porque es el tercer estado de mayor importancia electoral en el país


Quizá el golpe que da López Obrador a Miguel Ángel Yunes en Veracruz pudo ser más fulminante, pero al final Eva Cadena, la bautizada recaudadora de Andrés Manuel no hundió a Morena ni a Rocío Nahale como esperaban en casa de gobierno.

 

El triunfo del PAN-PRD en Boca del Río y en el Puerto de Veracruz, con el hijo de Yunes, no quita que López Obrador lleve contra las cuerdas a la alianza al arrasar en Xalapa, la capital, así como en Coatzacoalcos y Poza Rica y entrar en un cierre de fotografía en Córdoba y Orizaba. Esto ocurre a un año de renovar la mini gubernatura de Yunes.

 

Lo que pasa en el estado del sur es clave para la carrera del tres veces aspirante a Los Pinos porque se trata del tercer estado de mayor importancia electoral en el país: al conjuntar a más de 5.5 millones de votantes. Y el Estado de México es el primer lugar con 11.4 millones y ese caso anoche olía a que se iba a judicializar.

 

Pase lo que pase en la tierra de Peña Nieto, cuyo candidato Alfredo del Mazo se declaró ganador con un rostro agrió que no convenció a nadie, Morena descuajaringa al PRI en su primer bastión nacional: al cierre de esta columna el dinosauro (grupo Atlacomulco) estaba con una rodilla en la lona y con la cuenta de protección del referí encima.

 

Eso ocurrió con todo y el éxito inesperado de Juan Zepeda, el otro candidato de izquierda que daba aire al PRI porque en el tricolor pensaban que  le haría sombra a Delfina Gómez, pero al final a quien terminó perjudicando fue a Josefina Vázquez Mota y luego fue por Del Mazo.

 

El caso Veracruz llama la atención. Habrá que valorar los motivos que impidieron a Yunes tundir a López Obrador. Los veracruzanos quedaron hartos de Javier Duarte, el gobernador más corrupto de la historia del país. Los yunistas suponían que otro golpe mediático ahora contra Andrés Manuel y Morena no lo resistiría.

 

Miguel Ángel Yunes, sin embargo, es un panista con tufo del PRI. Renunció en 2004 cuando la maestra Elba Esther fue echada del partido al confrontarse con Roberto Madrazo. Trabajó para Vicente Fox, para Felipe Calderón y también se le rastrearon propiedades en el extranjero, cuyo salario de funcionario no le permitiría poseer.

 

Interesante, pues, la pelea que dio López Obrador, que aunque tenía menos votos, se queda con municipios emblemáticos. Y después del deslinde que hizo de Eva e incluso la petición para que la investiguen y la desafueren se lo perdonaron los habitantes de un estado en que un priista -en su momento orgullo del presidente Peña como cabeza de una nueva generación- se robó hasta los cuadros de la casa de gobierno.

 

Aunque en Nayarit y Coahuila no le fue tan bien Andrés Manuel arrastra a Rocío Nahale como una fuerte aspirante para noquear a los Yunes el año entrante, deja fuerte a Delfina y su camino hacía Los Pinos queda con menores obstáculos.

 

Columna anterior: El tío Nacho

 

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