AMLO, el apóstata

En menos de 180 días hizo realidad la amenaza proferida hace 18 años

Gregorio Ortega / Esa política / El Heraldo de México
Gregorio Ortega / Esa política / El Heraldo de México

Desconozco cuál será el desenlace de lo que empezamos a vivir el primero de julio último. No hay arúspice capaz de incursionar en un futuro que se construye a partir de la abjuración del líder en la fe republicana; prometió el cambio de régimen y sólo aspira a la restauración, edificada en la conculcación del mandato constitucional.

AMLO, presidente legal y legítimo de México, asegura tener facultades para, a través de un escrito sin sustento jurídico alguno, conminar a los secretarios de Educación, Hacienda y Gobernación a no cumplir con el mandato que, por ley, están obligados a observar.

Él mismo da la espalda a su solemne juramento proferido ante el Pleno del Congreso y ante la nación, de cumplir y hacer cumplir la Constitución, y si no lo hiciere… como ya vemos que no lo hace, pues que la ley constitucional le finque responsabilidades.

Considero que para ejercer las facultades que al Presidente de la República le confieren el cargo y la ley, primero ha de OBEDECER un mandato que no puede eludir, porque en ello va la vida de la nación.

El Presidente constitucional de todos los mexicanos –incluidos los fifís y los periodistas que ejercen el oficio de manera ética y profesional–, que no puede darse el lujo de proferir amenazas y, además de escurrir el bulto y afirmar que es la gente, no él, debiera dedicarle unas horas al ensayo de Guillermo Hurtado, México sin sentido, donde junto con los integrantes de su gabinete podrá enterarse de:

Entendida como una forma de vida, la democracia es un ideal muy alto. Exige de los ciudadanos una participación permanente que les quita tiempo y esfuerzo para otras actividades personales. Sin embargo, la democracia es, en nuestros días, el único ideal político que sigue brillando en el horizonte. Creer en la democracia es creer en la realización de la libertad, creer en la capacidad del ser humano –quiero decir, de cualquier ser humano– para colaborar con los demás de manera pacífica en la construcción de un mundo mejor.

Es una bella utopía la propuesta por el doctor Hurtado, pero que convoca a darle sentido a la realización de un nuevo proyecto de nación, una profunda reforma del Estado que realmente nos conduzca al cambio de régimen, y no nada más a mandar al diablo a las instituciones.

Es momento de comprender el embate contra el Poder Judicial de la Federación, para que la SCJN se ponga a modo ante la conculcación de la norma constitucional desde el Poder Ejecutivo; también de entender el ámbito en que quieren imponer una Guardia Nacional militarizada, cuando la oferta siempre fue el mando civil.

Adquiere otra dimensión política y administrativa la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que no será sustituido por ninguna otra opción lógica, y sí mandaron al fondo del lago miles de millones de pesos, como sustento de betón armado para la 4T.

 

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