Una vez más

En los listados mundiales, México es el país del mundo con menos pruebas por cada mil habitantes

Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / El Heraldo de México

Human Rights Watch recién sacó un comunicado de prensa donde dice: El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, con su desinterés temerario en brindar información veraz sobre la pandemia del COVID-19, expone a graves peligros a la población de México.

Esta es la misma asociación que, en 2019, llamó la atención al gobierno de Chile de ejercer violencia sobre las manifestantes que se expresaron a lo largo y ancho de ese país. También, años antes, evidenció los excesos cometidos por el gobierno de Chávez en Venezuela. El entonces ministro Nicolás Maduro vilipendió la declaración de HRW. Y obviamente hay otros casos en los que esta ONG ha denunciado abusos de los gobiernos de distintos países.

Todo lo anterior es para resaltar que, no importando la ideología del gobierno en cuestión, HRW señala las violaciones y yerros de la autoridad cuando el organismo estima hay fundamento para hacerlo. El comunicado de HRW, ahora con respecto a la posición asumida por el Presidente reitera lo que han dicho muchos expertos, medios de comunicación y hasta algunos integrantes del propio gobierno que López Obrador encabeza: se requiere sana distancia y, en la medida de lo posible, confinamiento. Es increíble que, habiendo promovido la campaña de Susana Distancia (nada barata, por cierto), el primero en no llevarla a la práctica sea el Ejecutivo federal. Y claro, la palabra no hace nada cuando el ejemplo arrastra.

Las recomendaciones de salud pública decretadas por la OMS, empezando con realizar el mayor número de pruebas posibles, no han sido llevadas a cabo por el gobierno mexicano. Tan es así que, en los listados mundiales, México es el país del mundo con menos pruebas por cada mil habitantes. No se ha brindado tampoco la información precisa sobre la gravedad del problema y menos tomando en cuenta que somos un país en riesgo por ocupar el primer lugar mundial en obesos y diabéticos.

Si bien ya se declaró en México la fase 2 de la estrategia contra la pandemia, López Obrador sigue con la misma práctica de costumbre de las mañaneras. Estas podrían ser video-mañaneras, sin contar con reporteros presentes, como lo están haciendo otros líderes mundiales. El mandatario también insiste en realizar giras; este fin de semana estará en Baja California. Y aunque amonestó que quien vaya a recibirle al aeropuerto de Tijuana será tachado de conservador, olvida que él es el primero que ha fomentado la asistencia de la gente a esos eventos.

Entiendo que el impacto económico que se viene con la epidemia será terrible. Sin embargo, mejor sería que la autoridad fuera coherente: decir que nos recluyamos y al mismo tiempo encontremos maneras de apoyar a los negocios. Complicado sin lugar a dudas, pero no imposible.

López Obrador siempre ha dicho que su mayor pasión es México, que ya no se pertenece. Hoy es el momento de que lo pruebe, debiera ser innecesario que instancias internacionales y expertos de fuera tengan que exhibirlo. Dado que no se pertenece, entonces que cuide la investidura presidencial y que no salga. Ojalá quiera hacerlo.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO

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