AMLO: Buscando ejemplos en la historia

¿No le parece que sería preferible dejar que la historia haga su juicio? Quizá es lo mejor para todos

José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Señor presidente Andrés Manuel López Obrador… ¿no le parece que se le pasó la mano un poquitín?

Cierto que tiene usted todo el derecho del mundo a tener ídolos, buscar su ejemplo y compararse con ellos, sobre todo cuando como usted afirma, trata de hacer cambios fundamentales en el país.

Pero la verdad, ¿no le parece que sería preferible dejar que la historia haga su juicio? Quizá es lo mejor para todos, incluso su imagen, sea que haga su mejor esfuerzo por gobernar aquí y ahora, poner las bases para los cambios que propone y convencer a la mayoría de los mexicanos de que son lo que el país necesita a mediano y largo plazos.

Sería lo procedente. Usted quiere compararse a Francisco I. Madero, y no es una mala aspiración si se pasa por alto que con todas sus buenas intenciones, ya como Presidente no supo o no pudo dominar el movimiento, ni las fuerzas que desencadenó, y que mas allá de la traición de Victoriano Huerta ya enfrentaba las rebeliones de Emiliano Zapata y Pascual Orozco.

Compara sus tiempos también a los que precedieron al golpe contra Salvador Allende, en Chile.

Pero al margen de que crispada como está, la situación de la sociedad mexicana está lejos de lo que fue la sociedad chilena en su momento, otra vez sería preferible otro ejemplo: Allende llegó al poder con el apoyo absoluto de un tercio de los chilenos y un respaldo condicional de otro tercio, que poco a poco se alejó por la combinación terrible del exceso de errores de la izquierda de la coalición que formó Allende y su utilización por la derecha: cada exceso retórico, cada disonancia, cada ocupación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) fue un argumento para convencer al centro político de las malas intenciones comunistas

Y los dos acabaron muertos. El asesinato de Madero desató una sangrienta guerra civil en México; Allende se suicidó para evitar caer prisionero de los militares, pero su caída abrió la puerta a años de represión.

Así que usted disculpará, pero no estoy muy de acuerdo con el tema del martirologio, y menos si se ven las consecuencias.

Preferiría hablar de mandatarios que trataron y lograron iniciar cambios sin violentar las formas democráticas; preferiría hablar de gobiernos que resultaron tan eficientes y tan capaces que cumplieron metas de seguridad, trabajo y certidumbre y fueron premiados por ello con la reelección.

De hecho valdría la pena recordar que uno de los personajes mas contradictorios de la historia de México, fue un ejemplo de buenas intenciones: Porfirio Díaz, héroe de la lucha contra la Intervención Francesa, se sublevó contra Benito Juárez, en 1871, por considerar que sus planes de reelección violaban la letra y el espíritu de la Constitución de 1857, solo para dejarse llevar luego por los mismos cantos de sirena sobre la indispensabilidad de su liderazgo.

Por eso hay calles llamadas Porfirio Díaz y hasta coronel Porfirio Díaz, pero ninguna que se llame general Porfirio Diaz.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@CARRENOJOSE1


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