AMLO: amputar sin anestesia

El Presidente en su decisión de terminar con la corrupción, frenó la operatividad de un sistema completo

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

El problema del desabasto de medicamentos y falta de recursos en los hospitales ha exhibido el área más obscura del presidente Andrés Manuel López Obrador como líder. En su decisión de terminar con la corrupción, frenó la operatividad de un sistema completo.

Si México fuera un organismo podríamos decir que AMLO intervino quirúrgicamente al paciente, pero no reparó en anestesiarle, controlarle la tensión arterial durante el procedimiento, limpiar y suturar la herida.

AMLO se comportó como médico de guerra del Siglo XIX: amputó extremidades con un serrote, para salvar la vida del paciente, pero causándole un sufrimiento inconmensurable.

Por eso estalló la crisis. En toda la industria farmacéutica se sabe que solo empresas especialistas como Fármacos Especializados o Maypo —dos de las firmas vetadas por AMLO—, tienen capacidades logísticas y escala suficiente para hacer llegar medicamentos a todos los rincones de México.

Las farmacéuticas no tienen esa capacidad, simplemente porque no se dedican a ello. Unas empresas fabrican las medicinas y otras las distribuyen, y son las distribuidoras los que solían presentarse a las licitaciones, porque son las que podían surtir el producto en los hospitales.

Pero el Presidente dedujo —sin aportar pruebas ni resultados de alguna investigación seria— que esta estructura industrial implicaba corrupción, concentración y prácticas monopólicas.

El gobierno entró en un callejón. El Presidente dijo que no se dejará chantajear y que, de ser necesario, acudirá a todo el mundo para adquirir medicamentos.

Pero esta apuesta conlleva un riesgo para la empresa que la acepte, porque si gana una licitación deberá comprometerse a entregar producto desde Sonora hasta Chiapas, y hacerlo a precios justos.

Por eso los laboratorios no saben cómo cotizar, porque desconfían de la exigencia que el gobierno les impondrá para entregar el producto en cada hospital. El problema está lejos de haberse resuelto.

LIBERARON SÓLO 10%

Todavía no estamos del otro lado del río, es lo que dicen los directores de los 26 Institutos Nacionales de Salud y de los Hospitales Generales, por la liberación de solo el 10 por ciento de los recursos que les tenían congelados en la Secretaría de Hacienda (el porcentaje varía para c/uno).

Con ese pequeño monto ya habilitaron recursos para contratar servicios básicos de limpieza, vigilancia y alimentación, pero falta el resto. En adición, advierten que reducirán 20% consultas y 50% la atención hospitalaria porque el déficit de plazas es muy elevado, entre 15 y 20 por ciento.

Por eso hacen un llamado urgente al diputado Alfonso Ramírez Cuéllar para replantear el tema presupuestal y resolver las fuertes carencias. Afortunadamente la solidez médica y académica es tal, que en este episodio agrio han contado con el respaldo ciudadano.

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