El chivo expiatorio de la política de Peña

El Instituto para la Evaluación de la Educación prepara un examen más directo y constructivo para los maestros

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

En el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) pocos dudan de que sus días están contados.

El propio nombre de este organismo autónomo -aunque no sea el instituto en sí el que aplique la evaluación a los docentes- los condena. De hecho, se saben el chivo expiatorio de la política de Enrique Peña Nieto.

Así se los han hecho sentir actores muy diversos –particularmente desde el Legislativo- del gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador a partir del 1 de diciembre. Pero el INEE, actualmente encabezado por la doctora en Sociología (por el Colegio de México), Teresa Bracho, aún lucha por rescatar algo de lo positivo que tiene el Instituto. Que lo tiene.

En ese sentido, están preparando una propuesta de reforma a las leyes de la Reforma Educativa de 2013, con un objetivo primordial: mejorar las condiciones de la educación.

Dicha propuesta contempla -y ahí es donde están haciendo hincapié- una evaluación más directa, más constructiva, más formativa y más adecuada a las circunstancias de los maestros.

Lo que los consejeros del INEE buscan es que no se mate al sistema de evaluación educativa -mucho costó darle vida-,sino que se transforme y se adecúe. Y además, que no se pierda la autonomía. En su interior reconocen que hasta ahora no han logrado hacer valer del todo su autonomía, pero consideran que si ésta no se mantiene, la educación va a terminar en manos del Sindicato (SNTE), de la Coordinadora (CNTE) y de cacicazgos locales.

Desde su perspectiva, si el gobierno entrante opta por desaparecer el INEE, debería considerar la creación de otra institución autónoma -autónoma, subrayan- para la capacitación del magisterio, que acompañe a los maestros en lugar de castigarlos. Por ello están arrastrando el lápiz en su propuesta de reforma, aunque nadie los apoye hoy en día ni salga en su defensa.

 

¡PELONES, NO!.– Ya lo advirtió Porfirio Muñoz Ledo: no entrará un solo militar al recinto de la Cámara de Diputados, a la ceremonia de entrega del poder, el 1 de diciembre.

Anteriormente, en el viejo régimen, el jefe de Estado saliente imponía las reglas de la sucesión. Esta vez no será así, advirtió el presidente de la Cámara de Diputados: las reglas de la ceremonia de transmisión del poder las impondrá el mandatario entrante. Es decir: López Obrador.

Porfirio indicó que en los próximos días le hará saber al Presidente las reglas del Congreso, para que no llegue al recinto con escoltas y con gente armada: ¡Pelones, no!.

Será un civil, apuntó, quien ayudará a Andrés Manuel a ajustarse la banda presidencial.

 

GEMAS: Obsequio del comisionado general de la Policía Federal, Manelich Castilla, ante el plan de reclutamiento de 50 mil jóvenes anunciado por el Presidente electo: En lo personal, me gustaría siempre pensar en mejores perfiles, más que en más policías.

 

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@MARTHAANAYA

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