Carta abierta después del nuevo 19s

Señores de la política: tendrán que dejarse de frentes y bloques en los que cada uno va por su lado; el único objetivo ahora será el mismo: reconstruir México


El devastador sismo del martes rompió lo que nadie había podido en este nuevo siglo: las barreras entre cuatro generaciones negadas a aceptarse. Los Baby Boomers (nacidos entre 1945 y 1964) pasando por la X a la que pertenezco (65-81), la Millennials (82 y 94) hasta conectar como cadena con la Z o Centennials (95 al presente. Pienso en los niños del colegio Rébsamen).

Por aquí, mi amor, por aquí, mi amor. Ya, mi niño. Ya, mi niño, ya no llores, es el relato que pone sentimental a uno cuando los Boomers arriesgan sus vidas para sacar por entre boquetes y entre sus brazos a nenes de menos de siete años atrapados entre los escombros de la escuela de la Del Valle.

Nunca ha habido cambios de trascendencia sin la unión necesaria. Del martes a la fecha, en mi cobertura periodística, jamás ni en los episodios del Yo Soy 132 ni Ayotzinapa ni ninguno otro vi y sentí el amor codo a codo por una misma causa: solidarizarse con las víctimas del nuevo S19. Por primera vez vi una sincronía que ha provocado la admiración internacional, como si antes se hubiese ensayado para alcanzar la perfección en medio de tanta desgracia.

El desarrollo de este texto se reforzó al escuchar ayer por la tarde a ese periodista respetado y centrado de los espectáculos que es René Franco. Destacó el momento del 85 en que el presidente Miguel de la Madrid se ausentó en el terrible terremoto. Un solo partido, el PRI, dominada el sistema. No había tolerancia a las diversidades y el fortalecimiento a los derechos humanos no era prioridad de nadie.

Pero el tiempo pasa rápido. Ocurrió la fragmentación en el único instituto político. Se crearon otras corrientes de pensamiento que empujaron para donde la tradición se negaba a avanzar. El triunfo de Salinas de Gortari nadie lo cree, se rompió la mayoría legislativa y en el 2000 se dio el primer paso rumbo a la transición del gobierno federal.

Hoy tenemos más de ocho partidos políticos que buscan secuestrar los logros ganados por la sociedad civil organizada, que poco a poco ha llevado, en una lucha desigual contra la corrupción e impunidad que retrata a la peor generación política de la historia nacional. Hoy existe, aunque con ciertos candados, la figura ciudadana para ascender al poder.

Por eso pienso que México no volverá a hacer el mismo. En un recorrido, por ejemplo, por Xochimilco, después de que el jefe delegacional Avelino Méndez, no atendió de inmediato las secuelas del sismo, vi a miembros de las generaciones de la Baby Boomers hasta la Centennials trabajando en conjunto, sin echar madres ni quejarse de nada ni de nadie,  a favor de sus hermanos damnificados. Hasta los perros de la demarcación callejeros tragaron croquetas.

Señores de la política: tendrán que dejarse de frentes y bloques en los que cada uno va por su lado porque el único objetivo a partir de ahora será el mismo: reconstruir  México. Su prueba está en en el actual periodo de sesiones que termina en diciembre y demostrar por qué y para qué aspiran en llegar al poder. O lo que nacerá de este lúgubre episodio los va a sacar del camino.

 

Columna anterior: Los retos y obstáculos del PRI

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