Alejandra Martínez: Un SOS por Nicaragua

El país centroamericano parece estar siguiendo los pasos de Venezuela: Represión, éxodo y crisis económica

Alejandra Martínez / Coeditora Orbe
Alejandra Martínez / Coeditora Orbe / EL HERALDO DE MÉXICO

 

Las violaciones a los derechos humanos y represión en Nicaragua no cesan. Aunque el régimen de Daniel Ortega ha declarado su triunfo sobre un intento de golpe de Estado, la cacería de opositores se agudiza.

 

El 18 de abril estallaron las protestas en el país centroamericano por el anuncio de reformas al Instituto de Seguridad Social (que no prosperaron), y por la lenta respuesta del Estado a los incendios forestales en la Reserva Biológica Indio Maíz. Las protestas y las barricadas en calles de todo el país escalaron, mientras las fuerzas paramilitares sandinistas lanzaron implacables ataques contra los opositores que a la fecha suman al menos 545 muertos, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

 

En julio comenzó la operación limpieza en la que, de forma violenta, se acabó con los bloqueos y la toma de edificios públicos como la UNAN, en la que los jóvenes pasaron horas refugiados en la iglesia de la Divina Misericordia, asediados por paramilitares.

 

Tras su triunfo en las calles, ahora Ortega parece enfocarse en criminalizar y perseguir a sus opositores, empezando por los jóvenes que participaron en marchas y bloqueos. Acusados de terrorismo, intento de homicidio y uso de armas, decenas de jóvenes esperan su condena, organizaciones no gubernamentales calculan que hay 558 presos políticos.

 

La persecución se ha ampliado a la Iglesia católica, mediadora en el fallido intento de diálogo con la oposición, y cuyos templos sirvieron como refugio para opositores acorralados por fuerzas del Presidente Ortega. Los templos han sido objeto de incendios, saqueos y los religiosos han sido agredidos y amenazados de muerte. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación: radiodifusoras, canales de televisión y prensa escrita críticos con el gobierno han sido cerrados, y sus empleados amenazados.

 

De acuerdo con la ONU, el nivel de persecución es tal que muchos de los que han participado en las protestas, se han visto forzados a esconderse, han abandonado Nicaragua o están tratando de esconderse. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reporta que unas 40 mil nicaragüenses han huido recientemente a Costa Rica. Nicaragua parece estar siguiendo los pasos de Venezuela: Represión, éxodo y crisis económica. Desde octubre, el país es considerado en recesión económica, con dos trimestres consecutivos sin crecimiento de su Producto Interno Bruto. Nicaragua, al igual que Venezuela, ha dejado de actualizar indicadores, maquillando la crisis. Expertos alertan que crece la pobreza y el desempleo: 60 mil plazas laborales se han perdido en el sector turístico. Por lo pronto, EU ha aprobado sanciones económicas para presionar el régimen. Probablemente Ortega hará lo mismo que Maduro, buscar apoyo de opositores a EU, como Rusia o Turquía.

 

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