Alejandra Martínez: El reto del papa Francisco

El Pontífice llama a preparar a los líderes para saber qué hacer en caso de una denuncia por abuso sexual

Opinión de Alejandra Martínez / Rompeolas / El Heraldo de México
Opinión de Alejandra Martínez / Rompeolas / El Heraldo de México

En la Santa Sede se lleva a cabo un encuentro sin precedentes, unos 130 presidentes de Conferencias Episcopales de todo el mundo se reúnen con el papa Francisco y víctimas de pederastia, con el objetivo de definir estrategias para prevenir el abuso sexual.

Este periodo de cuatro días de reflexión obedece a la polémica y falta de credibilidad en la que está sumida la Iglesia católica, plagada por escándalos de violaciones y encubrimientos, principalmente en Chile, Estados Unidos, Irlanda y Australia.

La Iglesia en México no está fuera del escándalo, este mes el Episcopado reveló que 152 sacerdotes fueron suspendidos de su ministerio en los últimos nueve años por abusos de índole sexual, algunos de ellos están tras las rejas.

En Chile, más de 140 casos han sido indagados por la iglesia y autoridades laicas; el año pasado, el Papa aceptó la renuncia de siete obispos chilenos y expulsó a dos sacerdotes eméritos.

En tanto, en EU se han reportado más de mil víctimas y 300 curas abusadores sólo en el estado de Pensilvania. El fiscal general local, Josh Shapiro, denunció un encubrimiento sistemático por parte de altos funcionarios de la Iglesia en Pensilvania y en el Vaticano.

De acuerdo con las pesquisas, los jerarcas católicos buscaron desalentar a las víctimas de denunciar los crímenes de los que eran objeto.

Ahora, en un giro de 180 grados, el Papa llama a combatir esas prácticas y busca preparar a los líderes para saber qué hacer en caso de una denuncia.

Hace una semana, la Santa Sede anunció la expulsión del excardenal y arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, del sacerdocio por abuso de poder y haber estado íntimamente con al menos un adolescente.

El caso no es menor, McCarrick es considerado uno de los símbolos de la pederastia en EU, la medida fue tomada como una señal clara de la tan prometida tolerancia cero del Sumo Pontífice.

Grupos de víctimas piden que los abusadores sean entregados a las autoridades judiciales, pero también que sean expulsados de la Iglesia, lo que supone la pena más dura que considera la ley canónica.

No sólo los niños han sido víctimas, también monjas y seminaristas.

El Papa ha admitido que las violaciones de sacerdotes contra religiosas es un problema persistente.

En este contexto, la cumbre inició el pasado jueves con cinco testimonios de víctimas que relataron violaciones consecutivas por años, abortos obligados y golpes.

Cardenales ultraconservadores han advertido que el enemigo está en casa y que, de hecho, la agenda gay tiene un alto peso.

El estadounidense Raymond Burke y el alemán Walter Brandmüller señalaron que hay redes organizadas de abusadores dentro de la Iglesia que se protegen entre sí.

Contra estos grupos que operan en complicidad tiene que luchar el Papa.

Se prevé que mañana domingo, Francisco cierre la cumbre con un anuncio. Tiene la oportunidad de demostrar —con medidas concretas— que combatirá el problema de raíz.

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