Alejandra Martínez: Doble Moral

Con la separación de familias, la administración de Trump ha violado tratados internacionales

El gobierno de Estados Unidos usa la bandera de los derechos humanos para aplicar sanciones económicas e intervenir militarmente en otras naciones… una política que no aplica en su territorio.
En abril de este año, Estados Unidos, con el apoyo de Francia y Reino Unido, bombardearon instalaciones de desarrollo de armas químicas en Siria por los supuestos ataques que el régimen hizo contra civiles en Duma.
En un mensaje televisado, paralelo al ataque, Donald Trump llamo monstruo al presidente sirio Bashar Al Asad porque sus malvadas acciones dejaron a madres, padres, y niños despedazándose en dolor.
Aparentemente le preocupaban las familias.
Este mes han saltado en la prensa internacional las imágenes de niños indocumentados —11,700 están en manos del gobierno— enjaulados, separados de sus padres, durmiendo en el suelo con pequeñas mantas.
Con ello vinieron las denuncias de abusos: relatos de niños usando grilletes, pobremente alimentados, algunos amarrados, desnudos y con la cabeza cubierta. Menores perturbados, alejados de su familia y tratados en un idioma que no conocen.
Durante el ataque a Siria, Trump recordó la Primera Guerra Mundial, en la que más de un millón de personas murieron o resultaron heridas por armas químicas, y pidió no volver a ese espantoso fantasma.
Paradójicamente (con la dimensión que cada cosa merece), las imágenes de los niños separados de sus familias y enjaulados nos recuerdan a otro espantoso fantasma, el de Segunda Guerra Mundial.
Para defender la política de separación de familias, el fiscal General de EU, Jeff Sessions, citó la Biblia: en Romanos 13 dice que hay que obedecer las leyes del gobierno. El funcionario ignora muchos otros pasajes que hablan de compasión, como Zacarías 7:9, que llama a juzgar con verdadera justicia.
Las críticas de México, Canadá, Guatemala, El Salvador, ONU, UNICEF, gobiernos estatales y de los partidos Demócrata y Republicano llevaron a la administración a hacer una ligera corrección: que sigan las detenciones de indocumentados, pero que las familias estén juntas.
La falta de capacidad para albergar a los migrantes orilló al gobierno de Trump a pedir apoyo del Pentágono y continuar así con su política de Tolerancia cero.
Otra vez se asoma el fantasma, de acuerdo con documentos de la Armada estadounidense, se planea acondicionar campos de detención con capacidad de hasta 47 mil personas cada uno.
Con la separación de familias, la administración de Trump violó tratados internacionales como la Convención de los Derechos del Niño, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos.
Pero a Donald Trump el respeto a estos convenios no le da los votos de sus más fieles seguidores, y él busca reelegirse.
Por Alejandra Martínez

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