Alejandra Martínez: Bolsonaro y el temor por los Derechos Humanos

Propone disparar a matar contra delincuentes

Alejandra Martínez: Bolsonaro y el temor por los Derechos Humanos

A mes y medio de que el ultraderechista Jair Bolsonaro asuma el poder como Presidente de Brasil, crece la preocupación por el futuro de los derechos humanos en esa nación latinoamericana.

El temor no es para menos, aunque Bolsonaro moderó su discurso y se retractó de algunas promesas como sacar a su país de la ONU y del Acuerdo de París contra el cambio climático, insistió en otros asuntos polémicos como disparar a matar contra delincuentes.

Durante su campaña por la Presidencia, el abanderado del PSL prometió dar a la policía un marco jurídico que los respalde para matar criminales. Un buen criminal es un criminal muerto, aseguró.

En 2017, hubo en Brasil la cifra récord de 63 mil 880 asesinatos (siete cada hora) y 60 mil violaciones; según sondeos, los brasileños respaldan las medidas drásticas para reducir la ola violenta en el país.

De acuerdo con analistas, la mano dura prometida contra los delincuentes tuvo mucho peso para que el electorado diera su voto a Bolsonaro, pero se teme un derramamiento mayor de sangre.

Esta semana, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se mostró preocupada por el panorama de los Derechos Humanos ante la inminente administración de Bolsonaro.

Margarette May Macaulay, presidenta de la CIDH, ha calificado como una atrocidad las declaraciones del Presidente electo y de su equipo sobre el combate al crimen.

Para el excapitán del Ejército brasileño es necesario golpear con dureza en el combate al crimen para que el marginal entienda que sus acciones no quedarán impunes.

Pensamos que es una atrocidad que cualquiera, especialmente alguien que está en el más alto poder del país, pueda decir algo así, y esperamos que sea sólo una declaración, ha señalado Macaulay.

Pero, Bolsonaro no es el único próximo funcionario en pensar así.

En lo que va de 2018 en Río de Janeiro han sido ultimadas 5,197 personas, es una de las zonas con mayor índice de violencia. Ahí resultó ganador por la gubernatura un aliado de Bolsonaro, Wilson Witzel, exjuez federal, quien, en la misma línea, planea usar francotiradores, incluso arriba de helicópteros, para acribillar a quien esté armado en las favelas.

Ante esto, la CIDH adelanta que el asunto es tan extremo que no podemos permitir que suceda.

Pero, además de abrir fuego, Bolsonaro quiere enjuiciar a menores como adultos en caso de crímenes violentos y facilitar el acceso a las armas para defensa propia.

El panorama no parece mejorar con el nombramiento del próximo secretario de Defensa, el general retirado Fernando Azevedo e Silva, exjefe del Estado Mayor, él es pieza clave, pues es asesor de Dias Toffoli, presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, lo que acerca al gobierno de Bolsonaro a la máxima autoridad judicial.

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